Calidad, intensidad y variedad

Museos, centros culturales y galerías en el resumen de una temporada agitada.
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27 de diciembre de 1998  

LOS fines de año suelen propiciar una revisión de lo actuado que, en el campo de las artes visuales, es cualitativa y cuantitativamente satisfactoria. Tantos fueron los acontecimientos que incluso una selección muy ajustada, puede resultar extensa. No obstante, y aun a riesgo de resultar fatigosos, intentaremos compendiar los eventos más relevantes de interés general, a juicio de quien escribe esta nota. Como toda selección, no pretende ser exhaustiva, puesto que seleccionar es omitir.

Museo Nacional de Bellas Artes

Aunque en la mayoría de los casos con apoyo privado, en las instituciones oficiales ocurrieron los acontecimientos de mayor trascendencia.

Como es habitual, y como corresponde a su envergadura institucional, en el Museo Nacional de Bellas Artes se realizaron las muestras más importantes. Entre ellas, se destacó nítidamente la dedicada al escultor francés Émile Antoine Bourdelle. Recordamos también las retrospectivas de los argentinos Guillermo Roux, Juan Carlos Distéfano y Nicolás García Uriburu; las del gran cinético venezolano Jesús Soto, del español Manolo Valdés y del uruguayo Ignacio Iturria, sin perjuicio del interés que tuvieron otras presentaciones como, por ejemplo, la del boloñés Valerio Adami o las de los argentinos Sergio Camporeale y Hugo De Marziani.

De las colectivas, destacamos la de arte austríaco, (que abarcó desde el accionismo vienés hasta la nueva abstracción), la dedicada a la mirada de la mujer valenciana (integrada con obras de tres artistas de ese origen), las de los premios de la Colección Costantini.

En otros museos

También el Museo Nacional de Arte Moderno presentó muestras notables: la retrospectiva de Alberto Heredia, la instalación de féretros de los que emergían plantas realizada por la controvertida Yoko Ono (simultáneamente con otra en el Centro Recoleta), la exposición del informalista madrileño José María Sicilia y la de Ana Mendieta, la cubana exiliada en los Estados Unidos.

Entre las colectivas, merecen ser recordadas las dedicadas al informalismo -compuesta por piezas de la colección permanente del museo-, y al constructivismo, con obras de la Colección Pirovano. El Museo Nacional de Arte Decorativo se destacó particularmente con los collages dadaístas de Hannah Höch y con los huacos peruanos de la colección de Larco Herrera de Lima, mientras el Museo Eduardo Sívori incluyó en su calendario notables exposiciones del escultor Osvaldo Decastelli (la alegoría zoomorfa que reagrupó sus obras anteriores), de Alfredo Bigatti y Lorenzo Domínguez; trabajos recientes del pintor Carlos Cañás y la presentación del Salón Municipal Manuel Belgrano.

Otra institución que desplegó una actividad notable fue el Museo de Arte Oriental aunque, por la pequeñez de sus instalaciones, presentó sus muestras mayores (como las dedicadas al arte de Corea o de Japón) en el Centro Cultural Borges.

Entre las muestras del Museo de Arte Español Enrique Larreta descolló la de obras figurativas sobre papel de Blas Castagna. En el Museo de arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco fue sobresaliente la exposición dedicada a los rostros de la máscara en la Argentina, que permitió comparar la tradición precolombina con el arte contemporáneo.

Salas Nacionales de Cultura

El Palais de Glace, en lo referido específicamente a las artes visuales, sobresalió con la gran antológica de Juan Doffo (integrada por pinturas, fotografías e instalaciones de los últimos años), y la exposición individual de fotografías de Los gauchos , de Aldo Sessa, y la de pinturas, de Ignacio Colombres. La actividad incluyó la muestra colectiva dedicada al arte sacro, presentada en noviembre por la Vicaría de la Cultura del Obispado de Morón, y el Salón Nacional de grabado y dibujo.

Centros culturales

El Centro Cultural Recoleta tuvo pinturas, cerámicas, dibujos y objetos de Marcia Schvartz, y continuó con una serie de exposiciones entre las que recordamos la de arte textil, (con obras de Gracia Cutuli, Antoinette Galland, María Herrada, Azucena Miralles y Carola Segura), la del suizo Karl Gerstner y el op art, y La gran ruptura , retrospectiva dedicada a Kenneth Kemble. Muy activo y con una oferta amplia, el Centro Recoleta reunió también a los plásticos del Noroeste argentino y presentó exposiciones individuales como las de Ricardo Carpani, Ricardo Longhini, Juan del Prete, Manuel Alvarez y el norteamericano Alex Katz.

Varias muestras de interés ofreció también el Centro Cultural Borges. Obras de Ernesto Deira, del inglés Patricio Court; del chileno Roberto Matta; objetos de la vida diaria y abstracciones del uruguayo Nelson Ramos y las nuevas pinturas de Miguel Dávila desfilaron por sus grandes individuales.

En foco

Notable fue la retrospectiva de Jorge Ludueña en la Biblioteca Nacional. La Fundación Proa sobresalió con el alemán Anselm Kiefer, premio de la última bienal de Venecia, y con las instalaciones lumínicas del norteamericano Dan Flavin.

Rubbers presentó trabajos recientes de Antonio Seguí, abstracciones de la década del sesenta de Emilio Pettoruti y obras variadas de Ernesto Deira . Galería Van Eyck, además de una buena selección de pinturas y una escultura de Santiago Cogorno en la década del cincuenta, exhibió un riguroso panorama de arte geométrico a través de sucesivas exposiciones. Recordamos particularmente las de Gabriel Messil, Manuel Alvarez, Raúl Lozza y Juan Melé.

Ruth Benzacar expuso obras de Rogelio Polesello, pinturas y artefactos irónicos de Luis Benedit, trabajos de Arden Quin y variaciones de Clorindo Testa sobre un mismo tema. Palatina optó por piezas de Raúl Russo, Patricio Court y de los uruguayos Torres García y José Gurvich.

Un acontecimiento muy especial fue la apertura de un nuevo espacio. Se trata de Principium, la galería de la bajada de Esmeralda que dirigen Ricardo Coppa y Marina Pellegrini, con "Obras de colección", compuesta por dibujos y pinturas de Carlos Alonso.

Extemporánea e interesante fue la muestra que el estudio Lisenberg le dedicó al maestro oriental Ando Hiroshige, y de altísimo interés la del Centro de Estudios Brasileños sobre Emiliano Di Cavalcanti.

La oferta de atractivos espacios de arte pareció multiplicarse . Vale mencionar como ejemplo la acción desarrollada por el Centro Cultural, por el San Martín, el ICI, el Rojas y el Dock del Plata (que mostró a Aurelio Macchi y a Roberto Gonzáles).

Fundaciones y galerías sumaron sus esfuerzos para marchar al ritmo de esta rica y heterogénea oferta cultural. Tal el caso de Zurbarán y de Colección Alvear, que exhibieron obras de Curatella Manes, Quirós, Presas y Raúl Alonso; Arroyo expuso a Carlos Agüero, Dávila y Julio Martínez Howard. La Fundación Klemm, Van Riel, çtica, Art House,Sara García Uriburu, Arte x Arte, Arcimboldo, Praxis, Lagard, Forma, Theo y Del Socorro, entre otras, cumplieron con un programa rico en matices.

Metrópolis

La nota saliente de la temporada que se va ha sido la infrecuente oferta de exposiciones de nivel internacional, que convierten a Buenos Aires en la metrópolis cultural del Mercosur. Bastará con mencionar a Dan Flevin, Manolo Valdés, José María Sicilia, Yoko Ono, Jesús Soto y Matta para que el rótulo tenga la medida exacta del reconocimiento.

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