Casi un paraíso para los arqueólogos

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3 de diciembre de 2001  

No será un paraíso para los arqueólogos..., pero se le parece. Es que la Argentina, sin duda, ha dado sobradas muestras de la riqueza de sus yacimientos, representados por una variedad de sitios, algunos de los cuales incluso fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La arqueología urbana también ha cobrado un fuerte impulso en los últimos años, a partir de los trabajos que realizan distintos grupos de investigación en el país, con un claro referente en el Centro de Arqueología Urbana de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, que dirige Daniel Schávelzon. Toda este espectro de posibilidades se refleja en una matrícula en franco aumento.

En el país se puede estudiar Arqueología solamente en universidades nacionales: UBA, La Plata, Salta, Tucumán, Córdoba y Catamarca. En la Universidad Nacional de Jujuy se dicta la carrera de Antropología con orientación en Arqueología y en la Universidad Nacional de Cuyo, la carrera de Historia con tesis en Arqueología.

"Los jóvenes que eligen esta carrera lo hacen por intereses vocacionales más que por intereses económicos y de rápida inserción laboral", dice Gustavo Gabriel Politis, director de la Carrera de Arqueología de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, donde se estudia Antropología con orientación arqueológica.

Según explica, esta disciplina tiene alta dependencia del Estado, pues las dos principales actividades de la arqueología, investigación y docencia, se desarrollan en instituciones públicas.

La arqueología tiene como objetivo el estudio de la diversidad cultural en el pasado por medio del análisis de los restos materiales, producto de las actividades de las poblaciones humanas en diferentes momentos y regiones.

Los temas principales de investigación son el poblamiento de América y de nuestro territorio en particular, los procesos de domesticación de plantas y animales y el surgimiento de las sociedades estatales, entre otros.

Algunas de las dificultades para el ejercicio de la profesión, son que no hay un buen nivel de ocupación debido al congelamiento de los concursos docentes en las universidades y de vacantes en la administración pública, que no son muchas las instituciones que integran arqueólogos en sus plantas, y que en los nuevos ámbitos que se han abierto la contratación es por obra a realizarse y estos proyectos sufren los avatares económicos del país.

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