Ceremonia en una basílica

Por Fernando Sánchez Sorondo Para LA NACION - Buenos Aires, 2001
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19 de diciembre de 2001  

El tiempo se deshizo en explicaciones

y reverencias, honores y solemnidades

que no alcanzaban para la resurrección de los muertos

ni de los vivos.

Hasta mi madre, muerta, había envejecido.

Ni siquiera mi historia se acordaba de mí.

Ser grande es olvidar.

Ser chico es olvidar.

Ser es olvidar.

Y el primo, ausente,

que estaba más que todos los otros,

los vivos sin memoria

en memoria de los muertos,

y el tío en su silla de ruedas

que tampoco apareció y estaba igual.

El día siguiente que de todas maneras

vendría, vino, por cierto.

Y en pájaros y canto.

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