Cien años atrás

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21 de diciembre de 2001  

Ecos del día - En vísperas de novedades - En medio de las versiones más diversas que circulan en la opinión sobre la negociación en trámite, el gobierno se cierne en la más tranquila é inaccesible reserva; apenas si á través de las rendijas del gabinete trasciende un rumor de posible arreglo. Esto sólo basta para caracterizar la solemnidad del momento y la fragilidad de las gestiones en curso: un asunto arreglado dos veces y desarreglado otras tantas, que tropieza después de tan larga y laboriosa tramitación con fuerzas tan embarazosas, revela de suyo que se están agotando los expedientes de solución, y que ésta saldrá labrada de tanto trajín diplomático, resentida en la espontaneidad que es la virtud esencial que deben transpirar estas fórmulas para que tengan alguna expresión que pueda inspirar confianza y devolver á los ánimos excitados la calma que desvanece prevenciones. No trataremos de sorprender los misterios que envuelven estas negociaciones y que caso no responden sino á la recíproca desconfianza con que se miran las partes que no alcanzan á penetrarse de los móviles y los designios que las animan y se precaven contra las posibles veleidades y sorpresas, envolviéndose en reticencias que hacen esquivas y ceremoniosas las negociaciones, pero creemos que no se debe ni se puede prolongar por más tiempo esta situación de incertidumbre preñada de inquietudes y de alarmas que va adquiriendo una tensión peligrosa. Conviene, pues, que ambos gobiernos pongan sin más dilaciones término á esta angustiosa tramitación. Por fortuna se anuncia que hoy probablemente tomará la negociación un rumbo definitivo. Cualquiera que sea estamos dispuestos á recibirlo y será siempre preferible á la incertidumbre reinante.

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