Cien años atrás

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22 de enero de 2002  

Ecos del día - Obras públicas - Siguiendo el sistema de aplazar para el último momento los asuntos más importantes, se han aprobado en las postrimerías de las sesiones de prórroga varios proyectos de obras públicas, como el ensanche del puerto, el ferrocarril á Bolivia, el tren del dragado y algún otro.

Estas sanciones, aunque se hayan hecho á tambor batiente, serán quizás las mejores que habrán salido del congreso, porque entendemos que su instrucción y dilucidación desde el punto de vista de las conveniencias generales deben ser de resorte exclusivo del ejecutivo, el cual antes de patrocinar un proyecto, debe examinarlo detenidamente y cerciorarse de que todo en él responde á los fines que le son propios y consulta en su confección y medios de ejecución los intereses del público y del erario, no únicamente los de los proponentes.

En otra oportunidad hemos explicado como entendemos la acción é intervención de los poderes nacionales en materia de obras públicas y repetiremos aquí que somos partidarios de que se ejecuten en la medida más amplia posible, siempre que respondan á necesidades urgentes, prefiriendo aquellas que llenado ese objeto ocupen el mayor número de trabajadores. Pero claro está que las obras públicas que se ejecuten directamente por el estado deben estar en armonía con la capacidad financiera (...) Casi parecería superfluo consignar esta observación á lo Perogrullo, en la seguridad que ha de tenerse en cuenta en todas las circunstancias; pero la previsión es una cualidad de que carecen nuestros hombres públicos y lo más común es que no calculen nada y se dejen sorprender por la realidad como el calavera que derrocha mientras tiene sin pensar en el mañana...

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