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19 de octubre de 2012  

Aventura brasileña

Es curioso lo poco que aparece Brasil como horizonte imaginario en la literatura argentina. Casi se diría que, más que un país, es un continente, tan próximo como inabarcable. Fumasa, del argentino Esteban Bieda (1979), se propone como una aventura en que el ocio vacacional puede devenir, sin buscarlo y a base de malentendidos, en exotismo. El protagonista llega solo a un pueblo brasileño, sin la novia con la que había proyectado el viaje. La posada donde recala Irupé, periodista de profesión, se parece a la de cualquier pueblo veraniego, como el bar prostibulario donde se dispara definitivamente la acción. El ambiguo nombre del protagonista se replica en el de muchos personajes: Lissa Pitanga, Télefo Pimp, Poma Zuringa. Fumasa mismo es como se conoce al enigmático percusionista que lo obsesiona. Esos apelativos parecen contagiarse de las novelas de Thomas Pynchon (así como la trama narcótica, de la reciente Vicio propio), aunque no es difícil convocar el espíritu de algunos autores locales que hicieron posible la fusión de lo delirante con un realismo descontracturado. Entretenida, de velocidad imparable, Fumasa forma parte de ese linaje.

Gerardo García

FUMASA

Esteban Bieda

Alción

178 páginas

$66

La poesía como rezo

En la biografía que cierra En Rimbaud Tilcara, además de mencionar la reconocida obra plástica de Remo Bianchedi (Buenos Aires, 1950), sus estudios con Joseph Beuys o sus vastas exposiciones, también se refiere el año que vivió en Perú como su "experiencia amazónica". El detalle suena menor, pero al leer este libro, que Bianchedi escribe con independencia de su obra plástica, se constata la crucial metamorfosis que representa el viaje.En Rimbaud Tilcara comienza con una comedia. Sócrates dialoga con Rimbaud. El primero sostiene las convenciones, el segundo desbarata los sentidos, aun los del arte: "Abandoné el exceso de los sentidos para encarnar poesía en cada músculo". Las huidas de Rimbaud (de sí mismo, de la poesía) son el faro de Bianchedi para aniquilar con humor su propia identidad cultural: Allen Ginsberg, Leonard Cohen, Patti Smith. Luego, cuando el texto comienza a ser poema, un recorrido por la Puna aniquila la sintaxis. Poco a poco el sentido aparece con ritmo de respiración. Se trata de "Representar en la meseta el mundo el desacato de las representaciones". Escribir no es crear una obra sino registrar una existencia intensa: "No pieza de arte sino preguntar transpirado la experiencia humana". El ritmo se angosta hasta la sola palabra y el rezo, en la voz del "nahual", la parte de cada hombre que se conecta con lo divino. Una poesía que explora en el viaje subjetivo para hallar la verdad del arte: "Pretendo un arte comprometido conmigo mismo".

G. G.

EN RIMBAUD TILCARA

Remo Bianchedi

Letranómada

72 páginas

$ 82

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