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1 de febrero de 2013  

De la acción al resultado

Radicado hace años en Estados Unidos (enseña en la Universidad de Connecticut), el sociólogo Claudio Benzecry se hizo hace poco conocido para los lectores argentinos por la publicación de El fanático de la ópera. El área de ese trabajo es el mismo que el autor recopila en este volumen de título programático: Hacia una nueva sociología cultural. Mapas, dramas, actos y prácticas. "En este libro nos proponemos desentrañar la confusión de usos, la desbordante polisemia que hace de la cultura explanans y explanandum, contexto y recurso, variable independiente y dependiente, marco para la acción social y resultado de ella, productora de prácticas sociales y consecuencia de éstas", anota Benzecry en el preciso prólogo.

El volumen despliega semejante propósito en tres grandes áreas con escritos que se ocupan de cuestiones tan distintas como la "etnicidad" (Rogers Brubaker), "El sentido de Salem: cultura, género y la persecución puritana de la brujería" (Isaac Reed), la búsqueda de "expertise en el soplado de vidrio" (Erin O’Connor) y la escena concertística vienesa entre 1790 y 1810 (Tia de Nora) y la condición del melómano a la luz de la aparición del disco (Antoine Hennion), en la que se puede leer esta observación: "La aparición del oyente devenido en cliente es, al menos tanto como la de la música propiamente dicha, la principal creación musical del siglo XX".



  • Hacia una nueva sociología cultural

    Claudio Benzecry (comp.)

    Universidad Nacional de Quilmes

    336 páginas

    $ 80
  • Gerardo García

    Lo denso y lo etéreo

    En la introducción a Materia y signo, el historiador del arte Horacio Bollini se refiere, a propósito de La divina comedia, a un "decir enigmático", a una comunicación no a través del lenguaje sino en el lenguaje en su propia materialidad, podría decirse.

    La materia es el lugar de encuentro entre lo etéreo y lo denso, como ocurre en el barroco, que pese a todo tiene un color translúcido y liviano. "¿Qué instrumentos son livianos como el papel y a la vez registran el mayor número de armónicos", se pregunta Bollini, que también toca la viola da gamba. "Los instrumentos del Barroco poseen esa característica: clave, laúd, basse de viole, viola d’amore […] confluencias entre la densidad del alma y su extrema liviandad…". Ése es un horizonte: el Romanticismo no ansiará sino volver a Rembrandt y Bach para recuperar esa suerte de curioso equilibrio.

    Dividido en dos grandes zonas, el arco temporal de Materia y signo es amplísimo y abarca de Giotto y Dante a Mark Rothko, Hitchcock y Tarkovsky, aunque no debería pensarse que estos nombres y asuntos se encuentran aislados; más bien, las distintas temporalidades conversan continuamente entre sí. No es casual que el primer capítulo de la sección "Tiempo" ("La escritura y el Románico"), que se refiere el signo, esté dedicada a Adorno y Benjamin, maestros del ensayo. El de Bollini es un trabajo que despliega sus temas y reflexiona a la vez sobre su propia condición de ensayo.



  • Materia y signo

    Horacio Bollini

    Las Cuarenta

    276 páginas

    $ 90
  • G. G.

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