Cómo miran hoy el país los universitarios

Creen que el principal problema es la desocupación y responsabilizan a los políticos por la crisis
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30 de junio de 2002  

Muy críticos sobre la realidad argentina y los responsables de la situación nacional, pero aún poco dispuestos a hacer algo al respecto: así se expresan los jóvenes universitarios de la ciudad de Buenos Aires, según una encuesta realizada en mayo último por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Austral entre estudiantes de distintas instituciones.

Los universitarios porteños creen que la desocupación y la inestabilidad política son los principales problemas del país. Culpan a los dirigentes por el caos y piensan que los partidos políticos son estructuras anquilosadas. Confían "poco" en los medios de comunicación, la Iglesia y la policía y directamente "nada" en los sindicatos y los políticos.

Sin embargo, sólo el 8,7% de los encuestados participa en alguna ONG y casi el 70% nunca estuvo en un cacerolazo.

El sondeo, realizado por la cátedra Análisis e Información de la Sociedad, materia que se cursa en tercer año de Comunicación social, alcanzó a 461 universitarios de instituciones estatales y privadas de la ciudad de Buenos Aires, de todas las carreras.

Los futuros dirigentes

"Son los jóvenes teóricamente más capaces, los dirigentes que vienen, los que están en mejor posición relativa", describió a LA NACION Alejandro Piscitelli, profesor titular de la cátedra y responsable del estudio.

En la muestra, el 42,4% son varones y el 57,6% mujeres; el 68,7% asiste a instituciones estatales y el 31,3% a privadas; el 51,1% está en los dos primeros años de su carrera, el 37,1% cursa tercero o cuarto año y el restante 9,6% lleva cinco años o más de estudios.

"En las respuestas aparece un marco general crítico de la realidad del país, que era esperable, pero no se vislumbra todavía un compromiso concreto en formas de participación", sintetizó Piscitelli.

Según el estudio, el 43,8% de los estudiantes mencionó en primer lugar la desocupación como el principal problema del país, seguido por el 23% que privilegió la inestabilidad política y el 21% que optó por la educación.

Al pedirles que citaran hasta tres actores sociales responsables de la crisis, los universitarios dieron un 57,7% de primeras menciones a los políticos, seguidas por el 28% que culpó a "la sociedad en su conjunto".

"Este último dato se puede leer como positivo, porque refleja una autocrítica general, pero también tiene un costado negativo, porque es sólo el 28% el que piensa así", dijo Piscitelli. "Me llamó la atención la poca responsabilidad que atribuyen los jóvenes a los organismos internacionales, con sólo un 4,8% de primeras menciones", agregó.

Los bancos fueron responsabilizados por el 3,6% de las respuestas, los empresarios por el 3% y los medios por un escaso 0,2%.

Nuevos espacios

En cuanto a los espacios de participación cívica, casi el 70% de los estudiantes no está de acuerdo con que "los partidos políticos deben ser el único canal de participación política", mientras más del 74% cree que las organizaciones partidarias "no permiten la participación de las nuevas generaciones".

Más del 73% de los universitarios piensa que "los cacerolazos como forma de protesta llegaron tarde" y siete de cada diez está convencido de que "la falta de participación de la gente desembocó en la crisis actual".

Sin embargo, aunque el 76,8% coincide en que "las ONG son una alternativa de participación", un porcentaje similar -el 65,4%- no participa en ninguna de estas organizaciones. Del 8,7% que sí lo hace, casi el 30% participa "eventualmente" y el 53,7% "al menos una vez por semana".

En este sentido, el 69,2% no fue parte de ningún cacerolazo, y del 30,1% que sí se sumó a estas protestas, más de la mitad -el 56,8%- lo hizo una sola vez.

Cuando miran al futuro, los jóvenes dejan en evidencia otra contradicción: el 53,4% piensa que su situación personal será mejor dentro de cinco años, pero el porcentaje que opina lo mismo con respecto al país desciende al 36,8%.

"Se ve aquí cierto individualismo, porque asumen que ellos pueden estar mejor aunque el país esté peor; no atan su futuro personal al del país", interpretó Piscitelli.

Ese moderado optimismo sobre el futuro cercano argentino es consistente con la perspectiva de dejar el país. El 40% de los encuestados estaría dispuesto a hacerlo, mientras el 47,4% opina lo contrario.

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