Con una protesta gremial y una rata inflable, el Guggenheim reabrió sus puertas

Megáfono y rock, parte de la protesta en el Upper East Side
Megáfono y rock, parte de la protesta en el Upper East Side Crédito: Twitter
Domitila Dellacha
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3 de octubre de 2020  • 14:08

NUEVA YORK.- En un fresco sábado de otoño por la mañana, una rata inflable gigante dio la bienvenida a las visitas del museo Guggenheim. No se trató de una instalación artística del instituto que, después de medio año de cierre, volvió a abrir sus puertas. El roedor de plástico fue parte tradicional de una protesta gremial en reclamo por las condiciones contractuales más justas para unos 100 empleados del establecimiento.

Camionetas, carteles, megáfonos y rock n'roll a todo volumen. En el coqueto Upper East Side, la Quinta Avenida vio un despliegue de manifestantes en la puerta del museo Guggenheim. "Estamos acá para reclamar condiciones contractuales justas" , señaló Robert Wilson, representante gremial de Local30, la unión que agrupa a los trabajadores del instituto. Según detalló a LA NACION , las negociaciones con el museo llevan más de un año, pero se habían visto suspendidas con la pandemia de coronavirus .

Fuentes del museo Guggenheim reportaron que esperaban la protesta gremial que sorprendió a muchos vecinos
Fuentes del museo Guggenheim reportaron que esperaban la protesta gremial que sorprendió a muchos vecinos Crédito: Twitter

En este escenario que generó sorpresa de muchos vecinos transeúntes, fuentes del museo confiaron a este medio que esperaban la protesta. "Continuamos nuestras negociaciones de buena fe con Local30", dijeron, y añadieron: "Esperamos alcanzar una resolución que beneficie a nuestros trabajadores y a salud financiera a largo plazo del museo".

Momentos antes de las 11 de la mañana, horario pautado para la reapertura este sábado, en el ingreso del Guggenheim se veía solo un puñado de entusiastas amantes listos para ingresar. Algunos intimidados por la protesta prefirieron aguardar del otro lado de la calle hasta que las puertas de vidrio fueran abiertas.

En diálogo con LA NACION, Trevor Tyrell, director de Operaciones del Guggenheim, expresó la emoción que significa la reapertura, y señaló que fueron meses de preparación los necesarios para llegar a este día.

Una pareja pasea por las galerías casi vacías del Guggenheim
Una pareja pasea por las galerías casi vacías del Guggenheim Crédito: Domitila Dellacha

Al igual que el Museo Metropolitano de Nueva York (Met) y el Museo de Arte Moderno (MoMA), el Guggenheim volvió a abrirse al público bajo estrictas condiciones sanitarias impuestas por autoridades estatales. "Estamos muy emocionados por haber vuelta, y trabajamos mucho para que así sea", dijo Tyrell.

Pese a que poco a poco se recuperan cuotas de normalidad, se estima que los museos de la Gran Manzana se mantengan limitados y con protocolos especiales hasta que el gobierno indique lo contrario. "No depende de nosotros como institución; nos tenemos que ajustar a lo necesario y así lo haremos", señaló el director de Operaciones del museo.

Antes de la pandemia, el establecimiento diseñado por Frank Lloyd Wright podía tener hasta 1500 visitas en simultáneo. Hoy, los protocolos obligan al Guggenheim a limitar su capacidad máxima a 200 personas -un 25% de su capacidad total-, y es por eso que el acceso a las entradas se limitó a la compra online y por horarios.

La densidad cambió. Por las galerías circulares, las visitas hoy pueden disfrutar del privilegio que significa tener obras para ser admiradas casi de manera individual. Degas, Gauguin, Kandinsky, Picasso. Todas las creaciones de artistas renombrados volvieron a iluminarse para recibir a sus admiradores después de seis meses.

Away from the Easel, el mural de Jackson Pollock estrella de la reapertura del Guggenheim
Away from the Easel, el mural de Jackson Pollock estrella de la reapertura del Guggenheim Crédito: Gentileza Guggenheim

En la reapertura, dos exhibiciones destacadas por el instituto: Away from the Easel: Jackson Pollock's Mural (la obra más grande del artista estadounidense Jackson Pollock), y Countryside, The Future (una muestra de Rem Koolhaas and Samir Banta, que trabaja la problemática ambiental).

"Vivimos un momento extraordinario de profunda incertidumbre y cambio", señaló Richard Armstrong, director del museo. "Este periodo de transición es difícil, pero tenemos fe de que estamos trabajando para avanzar y ser más fuertes. Y, a pesar de lo desconocido que enfrentamos, tenemos la certeza de que el Guggenheim seguirá acá los próximos sesenta años como testamento del arte radical y audaz que trasciende nuestros tiempos".

La decepción

Muchas visitas anduvieron en círculos, pero no la encontraron. La banana de la polémica, conocida en el universo artístico como "Comedian", una obra de Maurizio Cattelan fue la gran ausente en la reapertura. Pese a que la noticia de su llegada al Guggenheim generó revuelo, la instalación no estuvo presente.

Según indicaron fuentes del museo a este medio, "Comedian" fue un regalo de un donante anónimo al Guggenheim. Si bien se anticipa se hará una exhibición con la obra, todavía no hay una fecha puntual para ver a la banana con cinta colgada en las paredes del museo neoyorquino.

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