Coronavirus: un libro "toca el timbre" para acompañar a los mayores en la cuarentena

Alicia y Tomás, codo a codo por la lectura
Alicia y Tomás, codo a codo por la lectura Crédito: Ministerio de Cultura GCBA / Federico Hamilton
Daniel Gigena
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11 de mayo de 2020  • 12:55

"¿Sí? ¿Quién es?". Alicia vive en un departamento de la calle Sarmiento al 4500, en Almagro, y es una de las personas mayores de 65 años que llamó a la Línea 147 del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y pidió un libro para leer durante la cuarentena. Su voz se escucha por el portero eléctrico y, enseguida, la respuesta: "Vengo a traerle el libro que pidió anteayer", dice Tomás Bombau, voluntario del programa Cultura Puerta a Puerta de la Dirección General de Promoción del Libro.

El servicio de entrega gratuita se anunció el 23 de abril pasado, en ocasión del Día Mundial del Libro y se puso en marcha veinticuatro horas después. Los ejemplares, que hicieron su propia cuarentena en la Biblioteca Manuel Gálvez (avenida Córdoba 1558), llegan hasta los domicilios de los adultos mayores en un sobre de papel madera cerrado, a la manera de una "cita a ciegas" con la lectura . O casi a ciegas, porque en verdad los solicitantes pueden comentarles sus preferencias telefónicamente a los operadores, primero, y luego al responsable del segundo llamado (que debe confirmar hora y lugar de la entrega). "La chica del 147 y el muchacho que me llamó ayer son un amor: doce puntos", califica Alicia.

Alicia había pedido un libro de cocina y recibió "Una pizca de amor"
Alicia había pedido un libro de cocina y recibió "Una pizca de amor" Crédito: Ministerio de Cultura GCBA / Federico Hamilton

Por las dudas que la destinataria del libro se olvide de usarlo, Bombau (igual que los demás voluntarios) tiene un barbijo en la mano para Alicia. Pero ella trae puesto el suyo; en una mano empuña un bastón y, en la otra carga con el celular y un pequeño envase con alcohol en gel. Aunque no se la puede ver, se intuye la sonrisa debajo de la máscara de tela. "¡Que alegría que vinieron!", dice, antes de posar para las fotos. "Me enteré por mi hija -se refiere al programa- y les pedí un libro de cocina. Cocino mucho en la cuarentena". Alicia es jubilada y pensionada, y aunque vive sola sus hijos (a los que nombrará varias veces durante la corta charla) residen en el barrio. "Me mudé hace unos años desde Barracas para estar cerca de mis nietos y cuidarlos", cuenta con emoción. "Ahora ellos me cuidan a mí".

Al romper el sobre ("trae suerte", acota), se ve el ejemplar con recetas de cocina armenia, que parece elegido ex profeso para esta vecina de Almagro: Una pizca de amor , de Victoria Schirinian (El Ateneo). Antes de despedirse, le pedirá al fotógrafo del Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires que con su celular le saque dos fotos junto a Tomás y a Ezequiel Canle, jefe de Gabinete de la Dirección General de Promoción del Libro, las Bibliotecas y la Cultura. Los tres posan siguiendo las pautas de distanciamiento social. Alicia promete que, cuando termine el aislamiento preventivo y obligatorio, los invitará a tomar un té.

"Hay un promedio de ochenta pedidos diarios y van creciendo", dice Canle a LA NACION . En la última semana, hubo días en que cien personas pidieron libros por teléfono. Por ahora, los voluntarios de Cultura Puerta a Puerta hacen unas veinte entregas diarias, de lunes a viernes. "A veces, cuando vuelvo a casa le aviso a alguna persona que voy a pasar a dejarle su libro", agrega. El pronombre posesivo "su" se explica porque las personas, si lo desean, se pueden quedar con el ejemplar. Todos los libros del programa provienen de donaciones de vecinos de la ciudad que no fueron incorporados a las bibliotecas públicas. Hasta ahora, existe un catálogo de 1400 títulos de diversos géneros, de ciencia ficción a poesía, y de novela a biografía, que llevan la firma de autores como Gabriel García Márquez , Joel Dicker, Isabel Allende, Franz Kafka, Manuel Puig, Gioconda Belli y el superventas Sidney Sheldon. "Tal vez por lo del coronavirus, un vecino pidió un libro de historia de la medicina -cuenta Bombau, estudiante de Ciencias de la Comunicación-, pero no teníamos ninguno".

Tomás Bombau y Ezequiel Canle, "chicos" del delivery de libros para adultos mayores
Tomás Bombau y Ezequiel Canle, "chicos" del delivery de libros para adultos mayores Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Segunda visita: una novela en Caballito

La misma tarde de otoño, otra lectora espera su libro, esta vez en Caballito. "Fuimos a todos los barrios -comenta Canle en el trayecto-, desde Villa Lugano hasta Villa Devoto, y de Villa Urquiza a SanTelmo". Los voluntarios de este programa no son los mismos que asisten a los adultos mayores con compras y trámites . Ana María le pide a Tomás que pase el libro por las rejas de la cochera del edificio donde vive, pero el ejemplar en cuestión es tan voluminoso que no hay caso. Con precaución, deberá abrir la puerta de entrada del edificio, situado a pocas cuadras de la coqueta avenida Pedro Goyena. "Antes de que empezara la cuarentena me había comprado dos biografías, una de Catalina II de Rusia y otra de Pedro el Grande, pero ya las terminé", revela, a dos metros de distancia. Por fortuna para ella, el libro que quería leer es el que recibe. Se trata de la novela Patria (Tusquets), best seller con cientos de páginas escritas por el español Fernando Aramburu . "Mi hermana me la había recomendado mucho", agrega Ana María. Antes de agradecer y despedirse, cuenta que pasa el aislamiento social con su marido.

Dado que la cuarentena para las personas mayores de 65 años tardará en levantarse , el programa Cultura Puerta a Puerta continuará funcionando por varios meses en el área de Bibliotecas a cargo de Carla Artunduaga, que depende del Ministerio de Cultura porteño de Enrique Avogadro. A medida que se controlen los efectos dramáticos de la pandemia (o por qué no cuando el covid-19 sea solo un mal recuerdo), el servicio de entrega de libros se extenderá a las residencias de adultos mayores. "Trabajamos en esa articulación con la Secretaría de Integración Social para Personas Mayores", informa Canle.

El voluntario del programa Cultura Puerta a Puerta, en Caballito
El voluntario del programa Cultura Puerta a Puerta, en Caballito Crédito: Ministerio de Cultura GCBA / Federico Hamilton

Aunque todavía es muy pronto para esbozar estadísticas sobre esta original iniciativa, la mayoría de los lectores sabe bien lo que quiere leer a la hora de telefonear al 147. "Algún día me tocó llevar dos libros a la misma casa, uno para una señora y otro para el marido", dice el voluntario Bombau a manera de despedida. En la caja del delivery de libros del programa Cultura Puerta a Puerta todavía quedan siete sobres: siete lectores mayores de 65 años esperan sus ejemplares y también, como define el voluntario, "el gesto de acompañamiento" que representa.

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