Crear un nido con vista al parque

Saraceno desafía con sus obras las nociones de espacio, tiempo y gravedad, y busca ampliar los límites del arte, la arquitectura y la ciencia
Carol Vogel
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1 de junio de 2012  

En la imaginación de Tomás Saraceno, su constelación de dieciséis módulos unidos, en la terraza del Museo Metropolitano de Arte (Met) saldrá volando con una ráfaga fuerte de viento y flotará sobre el Central Park. "Todo eso se pondrá en órbita", dijo Saraceno, el artista argentino que lo creó, en una reciente mañana neblinosa.

En los últimos quince veranos, el jardín de la terraza del Met ha sido el escenario de muestras de esculturas tradicionales de artistas como Ellsworth Kelly, Jeff Koons y, el año pasado, Anthony Caro. También ha sido el lugar de emplazamiento de un camino de bambú sinuoso que se elevaba unos catorce metros en una instalación no tradicional que promovía la participación de los visitantes. Pero quizá sea el medio más inesperado de todos lo que está tomando forma ahora: un hábitat multipoligonal que marea, de acero inoxidable y acrílico.

Llamada Ciudad Nube es la mayor de la serie Ciudades Nube

Ciudades Aeropuerto, con la que Saraceno lleva trabajando diez años. El artista estuvo supervisando un equipo de una docena de instaladores que montaban su creación, a la que describió como "una estación espacial internacional". Al ir acomodándose las piezas en su lugar, Saraceno hizo pasar a un visitante, haciéndolo subir por una escalera retorcida de alrededor de siete metros. Algunos de los pisos son transparentes, y las paredes, de acero espejado, de acrílico o abiertas al aire. De pronto los edificios, la gente y los árboles aparecen patas arriba o de costado, a veces casi girando desde la perspectiva interior de esta construcción futurista gigante.

Al igual que muchas de las instalaciones de Saraceno, Ciudad Nube es su visión de ciudades flotantes o voladoras, lugares que desafían las nociones convencionales de espacio, tiempo y gravedad. "Se puede tener una sensación de falta de peso que resulta un poco desorientadora", admitió. Los funcionarios del museo estiman que más de medio millón de visitantes verán la instalación hasta el 4 de noviembre, cuando será desmantelada y enviada a otro lugar.

Anne L. Strauss, curadora asociada del Departamento de Arte Moderno y Contemporáneo del Met, vio por primera vez la obra de Saraceno en la Bienal de Venecia de 2009, donde redes moleculares de soga elástica negra envolvían una gran galería blanca en el edificio principal de los Jardines. Las sogas mismas eran formas cristalinas complejas, haciendo que la instalación fuera tan arquitectónica como filosófica. La telaraña, cuyas formas pueden ser destruidas tan fácilmente, era la metáfora con la que Saraceno expresaba la fragilidad del mundo.

"Luego de ver su pieza pensé que, dada su inventiva sin ataduras, Tomás sería el artista ideal para crear algo para este sitio", dijo Strauss, y agregó que Ciudad Nube sería "similar a un telescopio mirando hacia la atmósfera".

Si bien Saraceno vive y trabaja en Fráncfort, donde ha estado absorbido con la construcción de esta versión de Ciudad Nube durante dos años, hace visitas regulares a Nueva York. Llegó hace dos semanas y ha estado estudiando vistas desde Central Park, por donde camina todos los días. Su instalación es un poco como un reloj de sol, dijo: "Se podrá saber la hora cuando las luces den en las ventanas en ciertos puntos".

Aunque lo admite con renuencia, Saraceno, de 39 años, tiene formación de arquitecto, lo que quizá sea uno de los motivos por los que una gran parte de su práctica involucra ampliar los límites del arte, la arquitectura y la ciencia. Considera esta instalación una de sus visiones para un medio utópico que cobra vida: una creación inspirada tanto por lo obvio como lo arcano, incluyendo, dijo, las ideas de Buckminster Fuller; la naturaleza efímera de las nubes y las burbujas, las bacterias y la espuma y las redes de comunicación sociales y neurales. También cita las teorías de Félix Guattari, el filósofo francés que murió en 1992.

Las instalaciones experimentales de Saraceno se han exhibido ampliamente en toda Europa y Estados Unidos, recientemente en el Hamburger Bahnhof de Berlín, donde alrededor de veinte creaciones de Saraceno fueron incluidas en una muestra que cerró en febrero.

En el Met, cada uno de los proyectos de la terraza ha tenido sus propios desafíos. Originalmente se había planeado presentar Ciudad Nube el verano boreal pasado, pero obtener los permisos de construcción necesarios llevó más tiempo de lo que esperaba el museo. También hubo demoras en la fabricación de las piezas.

Montar la muestra ha sido un emprendimiento complejo. Los módulos comenzaron a ser subidos al techo con grúas en abril, y la lluvia demoró el proceso. Aunque se ve liviana y aireada, Ciudad Nube pesa veinte toneladas. Ha sido cuidadosamente diseñada y montada, y está sujeta por una red de cables de acero.

Los visitantes pueden recorrerla por dentro y por fuera, de la misma manera en que experimentaron el Gran Bambú, la creación en la terraza del Met realizada por los gemelos Mike y Doug Starn en 2010. Tal como sucedió con el acceso al Gran Bambú, Ciudad Nube requiere entradas por turnos. Un total de quince personas, incluyendo dos empleados del Met, pueden explorar la escultura por vez.

Días atrás, mientras los trabajadores se apuraban para ganarle a otro diluvio, Saraceno supervisaba la creación de lo que semeja telarañas negras –versiones en miniatura de su creación a gran escala en Venecia– que se colocaban por todo el hábitat. "Son de la misma geometría que Ciudad Nube, sólo que de un material diferente", explicó.

La Ciudad Nube no pertenece al artista ni al Met. Es un préstamo de Christian K. Keesee, un banquero y coleccionista de Oklahoma. Y al abandonar la terraza del Met en noviembre, no se verá en público nuevamente hasta el verano boreal de 2013, cuando viaje al Green Box Arts Festival de Green Mountain Falls, Colorado, donde se colocará en medio de un bosque.

"Me gusta la idea de la maleabilidad, de verla rodeada de árboles", dijo Saraceno. "Cuando se rearme en un lugar diferente, el cielo y el medio serán muy distintos, cambiará completamente."

Traducción: Gabriel Zadunaisky

Ficha. Ciudad Nube, instalación de Tomás Saraceno, en el Museo Metropolitano de Nueva York ( www.metmuseum.org ) hasta el 4 de noviembre

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