Crece la polémica por el pasado de Günter Grass

Pese a los pedidos, la Academia Sueca no le retirará el Nobel
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16 de agosto de 2006  

BERLIN.- "Seguramente escucharé estos reproches durante largo tiempo", declaró anoche por la TV alemana el escritor Günter Grass, tras las fuertes críticas recibidas por mantener en silencio durante décadas que perteneció al brazo combativo de las SS durante el régimen de Hitler.

La controversia se extendió con fuerza en la prensa sueca, que calificó lo ocurrido como "vergüenza académica", al denunciar con grandes titulares las críticas de la elite cultural. Algunas voces recogidas en Estocolmo por los medios, incluso, pidieron a la Academia Sueca que "despoje a Grass, individuo indigno de permanecer entre los grandes de la literatura, del premio Nobel", que recibió en 1999.

Tal posibilidad quedó descartada, de plano por la Academia Sueca y la propia Fundación Nobel, cuyo director, Michael Sohlman, fue categórico, al afirmar que "según los estatutos, la entrega es definitiva; nunca ocurrió que a alguien le fuera retirado el galardón".

En tanto, al responder una consulta periodística durante sus vacaciones, el secretario permanente de la Academia Sueca, Horace Engdahl, respondió que la institución "no asumió ni asumirá ninguna posición".

Al aparecer públicamente ayer por TV en Hamburgo, Grass dijo que se hacía cargo de no haber hablado antes sobre su pasado con las fuerzas hitlerianas y relativizó la polémica abierta por su revelación.

"En este libro eso es un tema. Trabajé tres años en él y ahí está todo lo que quiero decir al respecto. El que quiera juzgar que juzgue", declaró el novelista, de 78 años.

Antecedentes

En la Fundación Nobel recordaban ayer que en el pasado hubo campañas masivas contra algunos premiados, como en 1994, cuando se entregó el Premio Nobel de la Paz a Yasser Arafat, que presidía la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Fue galardonado junto a los políticos israelíes Itzhak Rabin y Shimon Peres.

Sohlman recordó, también, el enfado de los nazis cuando se entregó el Nobel de la Paz en 1935 al escritor y pacifista alemán Carl von Ossietzky, que murió tres años después como consecuencia del tiempo que pasó en un campo de concentración: "Hitler estaba tan enojado que prohibió que los alemanes aceptaran Premios Nobel", comentó.

Hace siete años, al justificar la entrega del Nobel a Grass, la Academia Sueca destacó el aporte literario del escritor a la elaboración y el procesamiento del pasado nazi de Alemania: "Se hizo cargo de la gran tarea de revisar la historia de su época sacando a la luz lo oculto y lo olvidado: las víctimas, los perdedores y las mentiras, que el pueblo quería olvidar, porque alguna vez creyó en ello", decía el mensaje oficial.

También en Polonia se agitaron las aguas. Jacek Kurski, del partido conservador Ley y Justicia, dijo: "Si esto lo hubiera sabido el Concejo de la Ciudad de Gdansk en 1993, cuando lo nombró ciudadano honorario, Grass nunca habría recibido la distinción". A la controversia se sumó el ex presidente Lech Walesa, quien declaró: "Tuve la suerte de no haberlo conocido. Eso me salvó de tener que darle la mano". No obstante, el actual alcalde de Gdansk, Pawel Adamowicz, adelantó que no exigirá al escritor alemán que renuncie al título de hijo dilecto de la ciudad.

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