Cuando extrañamos el Obelisco

Luis Moreno Ocampo
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3 de octubre de 2015  

Nos faltaba y de pronto la queríamos. La punta del Obelisco había desaparecido. Leandro Erlich nos incitaba a mirar algo que estaba ahí pero no mirábamos. A pensar en algo que no pensábamos. Su obra cambia los bordes de la percepción y además lo hace en forma masiva. La comentan los taxistas, navega por las nuevas tecnologías de la comunicación, la gente más interesada hace cola en la puerta del Malba para mirar desde esa punta. Nunca nadie había reclamado la permanencia de la punta del Obelisco pero su desaparición nos convoca. Algo parecido nos pasa con la justicia. Solo se convirtió en un reclamo general cuando desapareció por completo. Cuando se clausuró la democracia, se usurpó el Estado, se torturó y se ejecutó a miles de personas sin clase de juicio, se ocultaron sus cadáveres. En 32 años de democracia nos hemos acostumbrado a que haya poca justicia. Eso no tiene que aceptarse como normal y los artistas quedan invitados a promover un cambio. Los necesitamos: como el Obelisco antes de su intervención no es fácil que la ley despierte nuestras pasiones, la legalidad no tiene hinchada. Sin embargo, la ley nos toca de cerca. Necesitamos artistas pues el tema no puede quedar sólo en manos de los abogados. Los artistas pueden ayudarnos a tener una mirada también sobre la justicia, para cambiarla, antes de que desaparezca.

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