De la vanguardia ex-céntrica

En la Fundación Proa se exhibe desde ayer la muestra de Arte Abstracto Argentino, que llega de Bergamo, Italia, con obras de importantes colecciones privadas
Alicia de Arteaga
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25 de mayo de 2003  

Dos antecedentes museológicos, un cambio en la percepción del arte latinoamericano y la mayor visibilidad para los artistas de esta parte del mundo en la arena globalizada, a partir de los años ochenta, pueden citarse como premonitorios de la exposición de Arte Abstracto Argentino, que desde ayer se exhibe en la Fundación Proa.

Abstract from the Rio de la Plata Buenos Aires and Montevideo , 1933-1953 (Americas Society, Nueva York, 2001), curada por Nelly Perazzo y Mario Gradowczyk, y Heterotopías, que se exhibió en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en 2000, constituyen el prólogo necesario del conjunto de obras que llega a las salas de La Boca procedente de la Galería de Arte Contemporáneo de Bergamo, Italia, con el auspicio de Tenaris-Techint.

Es clave el cambio estratégico que significó ampliar el imaginario del arte latinoamericano a la abstracción, superando el cliché de acotar la mirada a la figuración y a la inspiración folk. En este sentido, fue decisiva la intervención de la coleccionista venezolana Patricia Phelps de Cisneros, pionera en la voluntad de establecer relaciones entre los artistas de acá y las vanguardias europeas, como se vio en la reciente muestra exhibida en el Malba y anteriormente en el Museo de Arte Moderno de San Pablo.

Por último, la difusión del arte latinoamericano en los años ochenta y la presencia de investigadores y curadores interesados en profundizar el análisis de nuestras vanguardias abonaron el terreno para que cristalizara esta exposición alentada por Adriana Rosenberg, directora de Proa, y por el curador Marcelo Pacheco, responsable de la selección.

Son más de cien trabajos procedentes de colecciones privadas elegidos según un esquema que abarca los inicios de la abstracción en la pintura y la escultura argentina en los años 20, las propuestas del arte concreto de los 30, las experiencias abstractas de Lucio Fontana en los 40 -hasta la formulación del espacialismo en Milán- y los conjuntos dedicados al arte Madí y a las vanguardias rioplatenses entre 1944 y 1954.

Uno de los aspectos más interesantes es el carácter didáctico de la muestra y la complementariedad necesaria que suponen el catálogo, los textos críticos y la documentación seleccionada por Patricia Artundo. La hipótesis de trabajo del curador -ampliamente rubricada por las obras- es cuestionar la centralidad conceptual y estilística de las vanguardias europeas, desplazando el eje de la discusión hacia una ex-centricidad contemporánea.

La exposición llega de Bergamo precedida de una notable repercusión entre los críticos italianos, atraídos sin duda por las figuras de Fontana y Tomás Maldonado, decisivas en la configuración local de un movimiento abstracto con carácter y proyecciones propios. Desde Juan del Prete y el Pettoruti aprés Balla de "Dinámica del viento" están representados Kosice, Arden Quinn, Lidy Prati, Rothfuss, Grete Stern y Aníbal Biedma, entre otros.

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