Dicen que son insuficientes los archivos abiertos del Vaticano

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26 de octubre de 2000  

CIUDAD DEL VATICANO (AP).- Los investigadores católicos y judíos que examinaron los documentos vaticanos sobre el papa Pío XII durante el Holocausto judío concluyeron que necesitan más documentos para lograr un estudio más profundo y determinar si el Pontífice pudo "haber hecho más" para salvar a más judíos europeos de la persecución nazi.

Así se supo ayer, al difundir el diario francés Le Monde un anticipo del informe de 21 páginas que la comisión mixta dará a conocer hoy. Este organismo, constituido el 19 de octubre de 1999 por el papa Juan Pablo II, está formado por tres investigadores judíos y tres católicos.

Las críticas al comportamiento de Pío XII se reactualizaron el año último, con la publicación de un libro del autor británico John Cornwell, quien denunció que aquél era antisemita e ignoró la suerte de los judíos, lo que es negado por el Vaticano.

La comisión mixta está integrada por la teóloga Eva Fleischner y los jesuitas John Morley y Gerald Fogarty, por parte de la Iglesia Católica, y los profesores Michael Marrus, de la Universidad de Toronto; Bernard Suchecky, de la Universidad Libre de Bruselas, y Robert Wistrich, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, por la comunidad judía.

El Vaticano puso a disposición de ellos los once tomos de las Actas de la Santa Sede en la Segunda Guerra Mundial, publicados entre 1965 y 1981 por decisión del papa Pablo VI.

Según Le Monde, los investigadores concluyeron que el material facilitado hasta ahora no permite despejar dudas sobre el comportamiento del Vaticano durante los momentos más delicados del Holocausto.

El texto fue entregado por la comisión mixta al cardenal Edward Cassidy, presidente del Comité para las Relaciones entre judíos y católicos.

El vocero de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, dijo ayer, sin embargo, que el informe "expresa positivamente su aprecio por el material brindado de los archivos" y agrega que "la comisión mixta expresó su satisfacción" por los documentos recibidos.

Según el vocero, el informe "señala una serie de puntos que deben ser examinados con una documentación suplementaria para lograr un estudio más profundo".

"Zonas de sombra"

El diario francés afirma que existen "ocho zonas de sombra" sobre la conducta de la Iglesia bajo el pontífice Pío XII. Se señalan los presuntos silencios del papa frente a las denuncias por el Holocausto, así como la ausencia de objeciones por parte de la Santa Sede a las medidas antijudías tomadas en Francia en el verano de 1941 por el mariscal Pétain, "a condición de que sean administradas con justicia y caridad".

La comisión pidió más detalles sobre casos en que las explicaciones de la Iglesia han generado denuncias de que Pío XII hizo "la vista gorda" ante la matanza de judíos por los nazis, indica Le Monde. "Un análisis riguroso de estos 11 volúmenes no nos aporta una respuesta a los interrogantes de mayor envergadura sobre el papel del Vaticano durante el Holocausto", dijeron los investigadores.

De acuerdo con la publicación, Bernard Suchecky, uno de los historiadores judíos de la comisión, dijo que hay contradicciones entre las intenciones expresadas en los once volúmenes publicados y su contenido.

Por ejemplo, en la introducción del segundo tomo, dedicado a las cartas de Pío XII a los obispos alemanes, se dice que una "abundante correspondencia" llega de Alemania a la Santa Sede, pero no se publica nada de esas cartas, salvo acaso un pequeño resumen, indicó.

O bien ocurre lo contrario: se publican cartas "dramáticas" sobre las persecuciones de los judíos escritas por obispos alemanes o capellanes italianos en el frente del Este, pero "nada se sabe" del seguimiento que tuvieron.

Monumento en honor a los judíos en Austria

VIENA (AFP).- Ayer fue inaugurado en Austria el primer monumento dedicado a los 65.000 judíos que murieron en este país durante el Holocausto. "El mayor crimen de la historia del hombre encuentra aquí su expresión", declaró durante la ceremonia el cazador de nazis Simon Wiesenthal.

"El monumento se erige contra el nacionalsocialismo y es al mismo tiempo un llamado de alerta para las generaciones futuras", dijo.

Unas 1000 personas, entre ellas el presidente Thomas Klestil y el presidente del Parlamento, Heinz Fischer, asistieron a la ceremonia en la Judenplatz, la plaza de los judíos.

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