Dos artistas genuinos

Por Mex Urtizberea Para LA NACION
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19 de diciembre de 2009  

Tengo la suerte de conocer a Diego Capusotto y a Pedro Saborido desde hace muchos años. Trabajé con los dos en distintos momentos de mi vida artística. Primero lo conocí a Diego, en el programa "De la cabeza", donde hizo algunos envíos de ese programa, pero fueron pocos porque al director artístico no le hacía gracia, evidentemente un visionario..., pero por suerte al año siguiente hicimos juntos el primer "Cha-Cha-Cha".

En aquella época (1993), él escribía y producía todos sus personajes. Era muy trabajador, y además era el más prolijo, el más profesional, y siempre tenía un remate.

A Pedro lo conocí un poco después, cuando hicimos juntos For Fai Deportivo, For Fai Presidente y La Kermex, que él escribía. Siempre supo corregir y delinear mis ideas. Somos muy amigos y nos juntamos siempre a pergeñar cosas. Tiene un sentido del todo, del conjunto, en lo artístico, que es maravilloso. Además de ser muy buen compañero.

La clave de Peter Capusotto y sus videos es la genial sumatoria de los dos, el mix de sus creatividades, una combinación explosiva. Pedro tiene un manejo del "todo", sabe armar, producir, darle un contexto a cada personaje. Tiene la perspicacia de tirar abajo mitos, como el del rockero y el político argentino, tiene claro el contexto, la idea cerrada. Diego es buenísimo con los personajes y la parodia a esos seres miserables que escribe e interpreta.

Creo que Cha Cha Cha marcó un estilo de humor en nosotros, que más allá del absurdo, tiene que ver con la ingenuidad, la sutileza, la sagacidad, creando un sentido artístico concreto. Eso nos diferencia de todo lo demás. Tanto Capu como Pedro nunca se propusieron ser masivos, pero desde su trabajo van teniendo un reconocimiento popular-sutil, qué hace reír día a día a más y más televidentes pero sin desdibujar el mensaje. Ellos realmente hacen todo con dos pesos, con un alambre y un palo, y salen cosas geniales. La clave es que en ellos no hay ambición, no se han puesto ciegos ante la popularidad, saben cuidar mucho el producto desde lo artístico.

Los admiro, los quiero, tenemos el mismo código. Son tipos muy simples y muy profundos a la vez. Me da una gran alegría que les vaya bien porque se lo merecen como artistas que son y como buenas personas.

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