Dos décadas al servicio del pensamiento

Avelino Porto, presidente de la institución, destacó el valor del pluralismo de ideas
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23 de abril de 2004  

"La Argentina debe encontrar en la educación una herramienta que reoriente el rumbo de la nación", expresó el presidente de la Academia Nacional de Educación, Avelino Porto, en el acto con el cual esa entidad celebró su 20° aniversario.

Una nutrida concurrencia colmó el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional y escuchó al ministro de Educación, Daniel Filmus.

En palabras que improvisó, el ministro dijo que afrontar los desafíos de la educación sigue siendo uno de los temas pendientes de la democracia argentina. Destacó la calidad del trabajo de la Academia, su pluralismo y diversidad, y comentó el estímulo que significó para él haber sido el primer premiado por la institución cuando era un joven investigador.

En la ocasión fue presentado un libro con la historia de la institución y semblanzas de los 61 académicos que la han integrado, con retratos de todos ellos realizados por el dibujante Enrique Meyer Arana.

El origen de la institución

La Academia tuvo su lejano origen en una comida realizada en una noche de invierno de 1978 en el último piso de un edificio de la Universidad de Belgrano, en la cual Porto invitó a cinco educadores de distintas orientaciones ideológicas: Gilda Lamarque de Romero Brest, Antonio Salonia, Alfredo van Gelderen, Luis Ricardo Silva y Héctor Félix Bravo. Algunos no se veían desde hacía años, pero comenzaron a intercambiar opiniones y a colaborar en algunas jornadas.

El 22 de abril de 1984 decidieron fundar la academia e invitaron a otros 16 educadores a incorporarse. En 1989, el último ministro de Educación del gobierno de Alfonsín, José Gabriel Dumón, presente en el acto de ayer, dispuso reconocerla como academia nacional, medida que ratificó poco después el profesor Salonia, ministro del gobierno de Menem, quien otorgó a la corporación una casa en comodato.

Ayer se entregaron plaquetas a ambos ex ministros y a instituciones que colaboraron con la Academia: las fundaciones Antorchas y El Libro, las editoriales Santillana y Troquel, el Centro de Investigaciones y Acción Social (CIAS), la Academia de Agronomía y Veterinaria, y la Universidad de Belgrano. Van Gelderen, secretario de la Academia, agradeció el apoyo recibido.

Luis Ricardo Silva evocó a académicos fallecidos, citando, entre otros, a Luis Jorge Zanotti, Adelmo Montenegro, Hilario Fernández Long, Américo Ghioldi y Emilio F. Mignone.

Salonia presentó el libro y destacó que en la entidad trabajan docentes con espíritu abierto, sin sectarismo y con vocación de unidad nacional.

Y Porto señaló que la Academia se caracteriza por el pluralismo de ideas, el trabajar juntos con gran respeto, en un país donde "la convivencia tolerante sigue siendo un conflicto irresuelto en la historia y en el presente".

Indicó que allí se piensa y repiensa la educación, sin elaborar leyes ; se debate y se señalan rumbos, para inducir no para decidir. Sólo dos veces hubo declaraciones colectivas.

Asistieron al acto el ex ministro Juan Llach, Gregorio Weinberg, Pedro Simoncini, Horacio Sanguinetti, el padre Fernando Storni y Berta Braslavsky, entre otros académicos.

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