E. L. Doctorow: viajero del tiempo que convirtió el pasado en ficción

Bruce Weber
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24 de julio de 2015  

Figura clave de la literatura estadounidense contemporánea E. L. Doctorow, celebrado por la crítica y autor de Ragtime, Billy Bathgate y La Gran Marcha, con personajes ficcionales situados en contextos históricos reconocibles, murió el martes en Manhattan. Tenía 84 años y vivía allí mismo y en Sag Harbor, Nueva York. Según dijo su hijo, Richard, la causa de muerte fueron complicaciones de un cáncer de pulmón. Doctorow había escrito una docena de novelas, tres volúmenes de relatos breves y una pieza de teatro, aparte de ensayos y artículos sobre literatura y política.

Su ficción estaba dominada por sutiles revoluciones narrativas, y logró, libro tras libro, una mezcla desconcertante de imaginación y hechos reales, con una manipulación muy inteligente de ciertos géneros populares, como el western y el policial, aunque con un arsenal de estrategias narrativas muy diversas. Al desplegar un narrador omnisciente, el fluir de la conciencia y puntos de vista múltiples, Doctorow fue uno de los experimentadores más incansables de la ficción contemporánea.

Por ejemplo, en La feria del mundo (1985), un libro muy cercano a la autobiografía que el propio autor definió como "un retrato del artista como adolescente", Doctorow describe las vivencias de un chico del Bronx en la época de la Depresión y el despertar al ideal americano en un mundo complejo.

En el libro que lo hizo famoso, Ragtime (1975), ambientado en los alrededores de Nueva York antes de que Estados Unidos entrara en la Primera Guerra Mundial, el momento de la conflagración coincide con la cronología histórica, pero las acciones de los personajes ficticios e incluso de los reales (como el escapista Harry Houdini, la filósofa anarquista Emma Goldman y el novelista Theodore Dreiser) son completamente imaginarias.

La mayoría de las exploraciones históricas de Doctorow se desarrollan en Nueva York y sus alrededores. Así ocurre en El lago (1980), Vida de los poetas (1984), El arca de agua (1994), Ciudad de Dios (2000) y Homer y Langley (2009). La Gran Marcha, de 2005, fue un poco más lejos y llevó la acción a Atlanta.

Obtuvo el premio PEN / Faulkner para la ficción (por Billy Bathgate) y el National Book Critics Circle Award para la ficción (por Ragtime y Billy Bathgate); fue finalista del National Book Award (por La feria del mundo) y le fue otorgado el Premio Pulitzer.

Edgar Lawrence Doctorow había nacido en el Bronx el 6 de enero de 1931. Sus padres eran judíos llegados de Rusia. David, su padre, tenía un negocio de instrumentos musicales, en Manhattan, y Rose, su madre, era pianista. Era una familia de lectores. Se llamaba "Edgar" por Edgar Allan Poe, el autor favorito de su padre.

Doctorow se formó con el poeta y crítico John Crowe Ransom en el Kenyon College de Ohiao. Pasó después un año en los programas de dramaturgia de Columbia, donde conoció a su esposa, Helen Setzer, que era entonces una actriz en ciernes. (Más adelante ella también publicaría una novela, Pretty Redwing, con el seudónimo de Helen Henslee.) Se casaron en Alemania mientras Doctorow cumplía sus servicios en el ejército. Tuvieron dos hijos, Jenny Doctorow Fe-Bornstein and Caroline Doctorow Gatewood, y cuatro nietos.

Varios de sus libros fueron llevados al cine, entre ellos Welcome to Hard Times, una película protagonizada por Henry Fonda que Doctorow (y la mayoría de los críticos) consideraron deplorable. Mejores resultaron las adaptaciones de El libro de Daniel (titulada simplemente Daniel), Ragtime (con James Cagney en su último papel) y Billy Bathgate, con Dustin Hoffman. Dijo una vez que, al escribir una novela, su técnica consistía en inventar una voz y dejar que la voz hablara, "crear al artista y dejar que el artista hiciera la obra". "La imagen que me gusta es la de las historietas y los dibujos animados -agregó en una entrevista en The New York Times Magazin, en 1985-. Uno ve la mano del artista que dibuja. Y resulta un pato, o un ratón que vive escapándose. Bueno, también la mano está dibujada".

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