El arte que conversa

Dos muestras colectivas, Pintura Subyacente, en el CCE, y Amores Posibles, en Zabaleta Lab, hacen hincapié en la capacidad de diálogo entre obras de ayer y de hoy
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18 de junio de 2006  

A fines del siglo XVIII, los artistas románticos (que vivieron en el clima intelectual que inspiró a la Revolución Francesa) sostuvieron una idea que hasta entonces nadie había valorado positivamente: la de la originalidad. Esa idea imperó durante todo el siglo XIX y llegó a su consagración laica a comienzos del siglo XX, cuando el espíritu iconoclasta de las vanguardias transformó a la originalidad en el valor por excelencia que mide la estatura de una obra.

Sin embargo, es imposible encontrar obras completamente originales; es decir que no remitan a otras obras. El arte es un diálogo. Lo sepa el artista o no lo sepa, su trabajo siempre está en relación con la historia de la cultura. Incluso cuando esa relación es de rechazo explícito, la marca personal que un artista inscribe en la historia del arte surge de la tensión con el pasado o con sus contemporáneos.

La cultura contemporánea (al contrario de lo que piensan los legos) es no vanguardista. Lejos de cualquier búsqueda de originalidad, el arte, la música, el cine y la literatura actuales se basan en las citas, los diálogos con otros campos de la cultura y en la resignificación que se produce cuando se toma un elemento de un contexto y se lo ubica en otro contexto. En este sentido se puede afirmar que las obras que la curadora Viviana Usubiaga reunió en la muestra colectiva Pintura Subyacente (y la propia muestra) expresan lo más contemporáneo del arte actual.

Los artistas exhibidos son Fabián Burgos, Max Gómez Canle, Silvia Gurfein, Lux Lindner, Emiliano Miliyo, Res y Constanza Piaggio, Miguel Rothschild, Alessandra Sanguinetti, Nahuel Vecino y Mariano Vilela. Cada uno de ellos se apropia de imágenes que poseen una tradición establecida en el campo del arte y las reinterpreta de una manera muy personal, develando de esa forma aspectos latentes, pero inadvertidos.

Gómez Canle cita en sus pinturas paisajes de Jan van Eyck, de Leonardo o de Rafael, y los pone en relación con la obra de artistas argentinos como Roberto Aizenberg, los concretos o el cubismo criollo de Pettoruti. La puesta en relación de elementos tan heteróclitos produce una poesía sutil, que no se condensa en un mensaje explícito. Nahuel Vecino también es pintor y su trazo remite a la vigorosa pincelada romántica de Gericault o Delacroix, pero sus personajes son mestizos vigorosos que pueblan un paisaje pampeano o mesopotámico. Las telas de Silvia Gurfein realizan una operación muy similar a la traducción: trasponen al campo de la abstracción los paisajes de Brueghel o de Rousseau.

Miliyo transforma las cajas Brillo de Andy Warhol en unas cajas PAN, y la transformación ya cambia todo: así como Brillo remitía no sólo al producto de limpieza sino también al éxito y todos los significantes asociados a lo luminoso, las cajas que retoman el Programa Alimentario Nacional, que funcionó durante el gobierno de Raúl Alfonsín se refieren a la historia argentina reciente, muy poco "brillante". Alessandra Sanguinetti presenta una Madonna, que remite a las figuras religiosas en el estilo de los prerrafaelistas ingleses.

(Centro Cultural de España, Florida 943, hasta el 21 de julio)

Amores Posibles es otra muestra colectiva, curada por Nancy Rojas, y que reúne la obra de 12 artistas que viven y trabajan en Rosario. En esta muestra, los diálogos explícitos de las obras se entablan entre las producciones de los propios artistas exhibidos. Se confronta la obra de Leo Battistelli con la de Marcelo Villegas, la de Andrea Ostera con la de Claudia del Río, la de Eugenia Calvo (reciente ganadora del Premio Petrobras-ArteBA) con la de Lorena Cardona, la de Sebastián Pincirolli con la de Adrián Villar Rojas, la de Carlos Herrera con la de Roberto Echen y la de Román Vitali con la de Mauro Guzmán.

Es una muestra en la que hay un gran despliegue espacial y una amplia utilización de diversos soportes (desde fotografía y video hasta pinturas e instalaciones), lo que enfatiza el aire festivo y lúdico, como de kermés y desborde, que recorre las obras. Sin olvidar que la vida tiene también un costado amargo, los artistas que participan de esta colectiva apuestan a enfatizar esa energía que mantiene la vida en estado de incandescencia: la alegría.

(Zabaleta Lab, Arroyo 872, hasta el 15 de julio)

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