El ente, una baldosa rota y el borde del abismo

Por Alicia Steimberg
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29 de enero de 2002  

¿Ministerio? ¿Secretaría dependiente de un ministerio? ¿O dependiente de Presidencia de la Nación? ¿Esto se discute? ¿O hemos entrado en el inviolable terreno de los sueños, que nunca son de todos, porque es uno solo el que sueña, y los demás personajes son el que sueña, según decía Freud: "Uno sueña con uno"?

Pero m´hijita, con las cosas que están pasando ahora, ¿cómo quiere que además se ocupen de la cultura? ¿No sabe que estamos al borde del abismo? No, yo creía que ya nos habíamos caído y seguíamos cayendo. Si es por dar lugar a las cosas graves que suceden en los aspectos materiales de nuestra vida, ¡ah!, comprendo que se siga un orden. Primero hay que dar de comer a ese chico y después escribir el cuento, pero ¿por qué no pueden explicarnos la acefalía del Ente, decirnos que hoy no pueden solucionarla, pero que lo harán mañana?

Hace unos años, cuando yo era funcionaria en Cultura, me crucé por la calle con uno de nuestros poetas. Era invierno, y él iba como paseando, con las manos tomadas a la espalda y la cara alzada hacia el cielo. Si tropieza con una baldosa floja y se cae se rompe la nariz, pensé, porque no va a usar las manos. Lo llamé por su nombre, y no me miró con simpatía. "Ah, ¿qué tal?", y enseguida: "Decime, ¿vos no sabés cuándo nos pagan?" Recordé de inmediato la mesa redonda de tres poetas en la que él había participado y el deleite del público. Tuve que decirle que no sabía. "Es que nosotros -siguió él-, vivimos de estas cosas, ¿entendés?"

Claro que entendía, él también tendría uno a quien había que darle de comer primero. Charlamos un rato y se abuenó conmigo. ¡Si al menos pudiéramos volver a eso, que era malo, pero menos malo que esto! Había a quién reclamar aunque no atendieran el reclamo; ahora sólo hay una nebulosa que seguramente oculta un ministerio fantasmal, o una secretaría, o el abismo. A ver, se necesitan ideas prácticas, y las manos libres y alertas por si tenemos que caer de rodillas. Una lastimadura en la rodilla es molesta y es infantil, pero peor es perder un diente. Que alguien que sabe más que el poeta o yo de cosas institucionales diga: "Se puede crear un ministerio de Cultura o una secretaría que dependa de Presidencia, pero no mezclemos Educación y Cultura. Me ofrezco", prosigue esta persona imaginaria, que es un especialista, "me ofrezco a explicarles la diferencia. ¡Ah! Y no cobro. Es una donación para ayudar en la crisis". Y entre tanto ponemos a asar el bife para el chico, porque dicen que una ingesta adecuada de proteínas en la infancia ayuda a desarrollar la inteligencia (¿será así?). Y demos paso al Ente.

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