El fin de la inocencia

AFINIDADES VIENESAS Por Joseph Casals-(Anagrama)-688 páginas-($85)
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25 de abril de 2004  

Si me preguntaran en qué época y lugar me habría gustado nacer, respondería que en Viena, a finales del XIX y principios del XX, cuando por sus calles paseaban pintores como Schiele y Kokoschka, músicos como Schönberg y Mahler, arquitectos como Otto Wagner y Adolf Loos, pensadores como Wittgenstein y Freud, y escritores, en fin, como Kraus, Musil, Schnitzler y Roth. Afinidades vienesas aborda la vida y obra de todas estas personalidades (¡que fueron personas!), por lo que no puede sorprender que lo haya leído gratísimamente sorprendido del rigor de sus análisis y de la lucidez de sus propuestas. Dicho esto, conviene advertir que se recogen investigaciones de más de veinte años y que la propia tesis doctoral de Casals discurría por esta misma senda.

Viena fin de siècle representa un momento terminal pero también iniciático. Esa Viena decadente supone la pérdida de la inocencia, el refinamiento como emblema, la estética elevada a ética y la necesidad de transgredir con elegancia. Difícilmente se encontrará mayor confluencia de talentos y una más grande explosión cultural en otra época y lugar de la Europa de los últimos siglos, lo que nos obliga a plantearnos Centroeuropa (con mayúscula) como un kairós epocal: un manantial del que todavía hoy seguimos bebiendo.

El descubrimiento del propio terreno cultural es para el pensador y el artista la condición sine qua non para el descubrimiento del propio estilo (y hasta de la propia misión, si es que hay alguna diferencia entre ambas cosas), de modo que no es posible el acceso al territorio personal (el estilo) sin el viaje por el de los demás. Según esto, la adquisición de la identidad pasa por el camino del reconocimiento de la afinidad (de ahí lo ajustadísimo del título de esta obra). La propia fecundidad cultural depende de la sabia "colocación" en territorio ajeno. Para mí, éste es el horizonte en que han de ser leídas estas espléndidas Afinidades vienesas.

Este magno "libro europeo" (la expresión es de J. M. Valverde, en su nota introductoria) es ante todo un ejercicio de honestidad intelectual, al tiempo que una valiente apuesta por la interdisciplinariedad y, en este sentido, una huida del típico manual para eruditos.

Me agrada particularmente que para esta colosal empresa el autor haya escogido una presentación en forma de dípticos (emparentando autores de diversa índole y con criterios multiformes). Este método dialéctico sortea la idolatría monográfica a que habría podido sucumbir si los autores hubieran sido tratados aisladamente.

Resulta casi imposible hacer una selección de lo más relevante de este libro-homenaje. Cabría hablar de la inmejorable síntesis que se hace del De sexo y carácter de Weininger, de la cabal comprensión de lo que Karl Kraus representa para la cultura europea, de la presentación del maravilloso y nefasto papel de las mujeres en la vida del genial Schnitzler. Pero no sé si estos subrayados míos son pertinentes, pues también cabría reseñar la iluminadora conexión Kafka-Wittgenstein, la permanente referencia a Nietzsche, el finis Austriae al que canta la obra de Roth y, por supuesto, Musil (¿no es su aportación la misma, o muy parecida, a la de Broch? Es una pregunta que formulo a Casals); o, en fin, los conceptos Narcisismo y Solipsismo, que parecen erigirse en claves de bóveda de este gran edificio que Casals acaba de regalarnos. Con este volumen, Casals ha escuchado --y nos hace escuchar-- ese bello y terrible axioma de Canetti: "Presta atención al latido de los otros. Están tan lejos".

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