El futuro de los libros digitales

Empresas tecnológicas y editoriales se apresuran en un mercado poco experimentado
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12 de enero de 2001  

(THE NEW YORK TIMES).- Hay algo que no es totalmente racional en la actual industria del libro y su interés por los libros electrónicos. Poca gente es la que ha leído un libro entero en la pantalla. Tampoco nadie sabe cuántas desearán hacerlo. Los editores se habían entusiasmado. Hace una década produjeron miles de libros electrónicos en discos de computadora con características interactivas, ilustraciones y sonidos, pero los consumidores no se interesaron en ellos.

Sin embargo, los más importantes editores, las compañías tecnológicas, los vendedores on line, apuestan este año cientos de millones de dólares en el futuro mercado de los libros digitales. La compañía de medios y tecnología Gemstar TV Guide International Inc. está en tratativas con la más grande cadena de librerías, Barnes Noble Inc., sobre la cantidad de negocios que podrían incluir la adquisición, acuerdo que sólo tendría sentido si los libros electrónicos llegan a ser un negocio verdaderamente significativo.

¿Cuál es el apuro? Sin un claro sentido del futuro, la edición digital se ha convertido en un test de Rorschach para el comercio librero. Los autores, editores y vendedores ven en los libros digitales sus propias fantasías y pesadillas, habitualmente formadas por los antagonismos de pasadas décadas. Su esperanza es que los libros electrónicos abran nuevos mercados y creen nuevas ventas para sus libros al estilo de lo que sucedió con las ediciones económicas de tapas blandas.

Después de décadas de terribles batallas entre agentes, editores y vendedores sobre las ganancias que decrecieron por la baja en las ventas, nadie desea que sus rivales le pasen por encima. Las batallas sobre la estructura del negocio del libro digital ya comenzaron a medida que los interesados reclaman su lugar en la carrera.

Autores como Stephen King ven los libros electrónicos como un modo de vender sus obras directamente a los consumidores, liberándolos de la dependencia de los editores. Estos a su vez, ven una posibilidad de evitar a los impresores y hasta a las librerías. En sus talleres están imprimiendo libros desde archivos digitales y venden ediciones electrónicas a los lectores de Internet. A su vez, los vendedores on line, como Barnes and Noble, comenzaron a actuar en el negocio editor, imprimiendo ellos mismos libros digitales y vendiendo sus ediciones electrónicas.

En tanto, un grupo creciente se apura a vender el contenido de libros de un modo nuevo: a través de archivos digitales, al igual que la música, circularán gratis por Internet, expuestos a la piratería y a los hackers.

Para ahuyentar los temores de los editores, un grupo de empresas tecnológicas se está apresurando a insertarse en la publicación digital, tomando el lugar ocupado por los distribuidores de los libros tradicionales. Cada uno tiene el ojo puesto en el plato ajeno, aun antes de que llegue la comida. Algunos creen que podrían tener que esperar mucho. Daniel O´Brien, analista que realizó estudios sobre libros electrónicos para Forrester Research Inc., considera los libros electrónicos como una solución en busca de un problema.

"Los libros son muy lindos"

"Nuestra investigación con consumidores indica un muy bajo interés en leer desde una pantalla -dijo-. Puede ser algún día, pero no en el plazo de cinco años. Los libros son muy lindos." Sin embargo, muchos son más entusiastas. "Los editores son optimistas por naturaleza", manifestó Jack Romanos, presidente de Simon Schuster Inc., uno de los primeros editores tradicionales que comenzó a vender libros electrónicos. "La lógica de los libros electrónicos es muy difícil de refutar. Vemos un incremento en las ventas, es una nueva forma de libros para adultos y especialmente para las nuevas generaciones de lectores. Siempre que dos o tres autores están en la misma habitación la conversación toca el tema de las fallas de los editores, de los pocos progresos, de un mercado dudoso.

Por su parte, los editores se quejan de que los autores son poco realistas y acortan los márgenes de ganancia al demandar enormes adelantos por sus derechos de autor. Los escritores y futuros autores estuvieron entre los primeros en tomar la tecnología digital como una manera de evitar los onerosos costos de publicación y producción. Algunos escritores frustrados hasta se las ingeniaron para ganar dinero y publicar electrónicamente los libros de otros autores, Hard Shell Word Factory, por ejemplo, editorial de libros electrónicos dirigida por un ex aspirante a escritor de novelas, vende unos 6000 libros electrónicos por mes, habitualmente ofrecidos por US$ 5 cada uno, de un catálogo de 200 novelas e historias de misterio y ciencia ficción. King se autopublicó con éxito su serie electrónica "The Plant".

Booklocker.com, dirigida por otro escritor, vende 1200 libros por mes a US$ 10 hasta US$ 15 cada uno, entre ellos novelas conocidas y libros de manualidades. Random House ha dado la posibilidad a nuevos autores de publicar on line con la suficiente seriedad como para adquirir un lugar en el xlibris Inc., el editor financiado por autores que hoy publica más libros por año que Random House. Pero los editores dicen que no les preocupa que los escritores de prestigio intenten hacerlo a corto plazo.

"Finalmente tendrán en cuenta que muchos aspectos de la edición electrónica no son tan simples y se necesita invertir mucho tiempo" dijo Romanos, de Simon Schuster.

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