El islam y el respeto

Por Odile Baron Supervielle
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12 de diciembre de 2001  

Nacido en Fez (Marruecos) en 1944, Tahar Ben Jelloun, poeta, narrador y ensayista, es uno de los autores más leídos en Europa y uno de los referentes más requeridos por los medios de comunicación occidentales para las cuestiones relacionadas con el mundo árabe. Ganador de importantes distinciones, como el premio Goncourt en 1987 con La noche sagrada y el premio Mediterráneo en 1994, el escritor se apresta a publicar L´Islam expliqué à nos enfants (El islam explicado a nuestros hijos), título que podría sospecharse exclusivamente dictado por el imperativo de la actualidad más inmediata, si no se tiene en cuenta que en realidad se inscribe en la misma línea de pensamiento que lo llevó a escribir, en 1998, El racismo explicado a mi hija .

Aunque en la mayoría de sus relatos y novelas, que abrevan en la riquísima tradición de la narrativa oral marroquí, prevalecen la atmósfera de las leyendas, los mitos y ritos ancestrales del Maghreb, Ben Jelloun siempre ha tenido presente el compromiso del escritor con la realidad."Por supuesto, el escritor es un testigo de su época pero no un testigo silencioso, que se contenta con mirar las cosas desde su ventana o a través de un anteojo de larga vista -ha declarado-. Es alguien que actúa, que vive intensamente los acontecimientos y no puede quedarse afuera."

En reiteradas ocasiones el escritor ha recordado que el medio más eficiente para luchar contra el racismo es sentar las bases del respeto por el otro, preocupación que no sólo asoma en sus obras de ficción, frecuentemente protagonizadas por personajes que sufren diversas formas de exclusión, sino también en sus ensayos ( Hospitalité française. Racisme et immigration maghrébine , 1984, Les négres au port de la lune, Genet et les différences , 1988, etcétera). Probablemente esa atracción por la multiplicidad y la diferencia explique que Ben Jelloun haya preferido vivir en la encrucijada de dos culturas, repartiendo sus días entre Tánger y París. "Para quedarse en su país sin moverse -ha explicado- hay que tener una enorme imaginación, como es el caso de Naguid Mahfouz, quien nunca dejó El Cairo ni salió siquiera de su barrio. Pero el suyo es un caso excepcional. Para nosotros, maghrebinos, la distancia es benéfica porque nos permite tener una mirada, no objetiva (porque eso no existe) pero sí lo más auténtica posible.Cuando uno está lejos, puede elegir e ir a lo esencial."

Entrevistado por el Corriere della Sera a raíz de la inminente publicación en Italia de su libro sobre el islam explicado a los niños, el escritor trazó una línea divisoria entre el talibán y lo que considera la verdadera enseñanza de Mahoma:"Son musulmanes, pero no respetan la palabra de Dios y del profeta Mahoma -sostuvo-. Son locos, peligrosos, ignorantes y bárbaros. El islam tiene sus enfermedades, pero no todo el islam tiene cáncer".

No obstante, también expresó con claridad su disidencia con respecto a la guerra. "Es un error hablar de guerra.No hay dos ejércitos frente a frente. En Afganistán hay enemigos invisibles.Y el hecho de bombardear desde lo alto, con toda la tecnología, que en realidad a menudo se revela ciega, es de una estupidez total." Ante la pregunta de qué haría de encontrarse frente a Bin Laden, Ben Jelloun contestó que debería entregárselo al tribunal internacional de La Haya, a una justicia "no comprometida emocionalmente con el 11 de septiembre".

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