El país en clave personal

TRES PROPUESTAS PARA EL PROXIMO MILENIO (Y CINCO DIFICULTADES) y MI BUENOS AIRES QUERIDA Por Ricardo Piglia y León Rozitchener-(Fondo de Cultura Económica)-80 páginas-($ 6)
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23 de enero de 2002  

En la original colección "Serie Breves del Fondo de Cultura Económica", Enrique Tándeter, su director, ha publicado las conferencias dictadas por Ricardo Piglia y León Rozitchner en La Habana, en el año 2000. Se trata de un libro bifronte, compuesto por el texto de esas dos ponencias antecedidas por sendos prólogos de los conferencistas. Y si bien son dos trabajos autónomos, ambos prólogos intentan ponerlos en diálogo al postularlos como la expresión de un acto de amistad. Sus vinculaciones son así secretas y, como suele suceder en las conversaciones entre amigos, sus énfasis y sus tonos están basados en sobreentendidos, complicidades, alusiones.

En la conferencia "Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades)", Ricardo Piglia retoma los contenidos del "Seminario de Análisis crítico de la realidad argentina" que dictó en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo en setiembre de 1999. Y a su vez, reformula algunas de las hipótesis sobre la literatura argentina que ya ha expuesto en artículos críticos y también en diversos reportajes. La conferencia tiene como punto de partida el mismo interrogante que Italo Calvino se planteó en Seis propuestas para el próximo milenio : cuáles son los valores literarios que deberían conservarse en la literatura del futuro. Pero, a diferencia de Calvino, las propuestas de Piglia son sólo tres y los valores por preservar se encuentran concentrados en la obra de un solo escritor, no en una gran tradición literaria occidental, como proponía Calvino. Porque Piglia sostiene que la obra y la práctica político-intelectual de Rodolfo Walsh son hoy la síntesis de la tradición política en la literatura argentina. De este modo, las tres propuestas, los tres valores que la literatura argentina del futuro tendría que preservar se encuentran en los textos ficcionales y periodísticos de Walsh, por ser éste el escritor que retoma e invierte lo mejor de la tradición literaria argentina (desde Echeverría hasta Borges) en una obra que permite postular los rasgos futuros de esa literatura. Los valores que Piglia encuentra en la obra de Walsh y que postula entonces para la literatura argentina del siglo veintiuno, son la búsqueda de la verdad (que el Estado esconde, que no está en un solo lugar, que requiere del saber escuchar la voz de los otros), el desplazamiento hacia otra enunciación (la distancia con respecto a la palabra propia) y la claridad en el uso de un lenguaje literario capaz de enfrentarse con la jerga oscura de la lengua informatizada mundial.

Por su parte, León Rozitchner, en su conferencia "Mi Buenos Aires querida", reflexiona sobre su vivencia personal y política de la ciudad. Trabaja con la hipótesis de que teorizar la ciudad implica, a diferencia de lo que sucede con otros objetos de investigación, anular las distancias y pensar ese objeto de estudio a partir de la propia experiencia: "Nosotros -dice Rozitchner- somos aquello sin lo cual la ciudad no sería". Su conferencia deviene entonces un sutil entramado de registros diversos, donde a los rastros de la autobiografía (el barrio de la niñez, la ciudad añorada en el exilio) se le imprimen las experiencias históricas que fueron modificando a la ciudad de Buenos Aires para siempre: la ciudad de las multitudes peronistas, la ciudad de los campos de concentración de la dictadura, la ciudad que hoy se debate entre el olvido y la memoria. Esas experiencias políticas dejan su marca en el presente porque la ciudad liberal, la ciudad peronista, la ciudad genocida, la ciudad menemista persisten hoy superpuestas y, a su vez, entrelazadas con las ciudades más personales. Ciudad y experiencia entonces o, mejor dicho, la experiencia de la ciudad como punto de partida para configurar una autobiografía intelectual que es, también, una historia intelectual de Buenos Aires.

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