El patrimonio de la humanidad tiene un aliado en el espacio: el satélite

En un seminario se explicó cómo aplicar esta tecnología para proteger los sitios
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27 de abril de 2004  

FALDA DEL CARMEN, Córdoba.- Alguna vez aquí, en este rincón en medio del campo, al pie de un cerro, la Argentina fabricó el polémico misil Cóndor. Sin embargo, lo que convocó la semana última a unos 50 especialistas locales, de América latina y Europa tuvo fines mucho más pacíficos y, por supuesto, infinitamente más nobles: cómo cuidar los 754 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en todo el mundo, utilizando los satélites.

Aquí, en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, que posee la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), se llevó a cabo un seminario sobre el tema que reunió a representantes de la Unesco, la Conae, la Agencia Espacial Europea (ESA), Eurisy -una organización europea sin fines de lucro que promueve la enseñanza de técnicas espaciales- y delegaciones de Cuba, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y Ecuador.

Una pequeña charla con los organizadores dejó en claro enseguida que, más allá de los satélites, la reunión encerró algo más importante.

"Conocernos -dijo a LA NACION Mario Hernández, representante de la Unesco-. La idea, más que nada, es empezar a tomar contacto para poder coordinar el cuidado del patrimonio entre los distintos países y organizaciones. Y de paso hablar de la efectividad de las imágenes satelitales para este trabajo. Hay más de 300 sitios en países en vías de desarrollo y muchos no se cuidan como se debe."

Ahora bien, ¿cómo proteger el patrimonio desde el satélite? Ejemplos sobran y las posibilidades parecen infinitas.

Mario Hernández muestra una imagen de las ruinas de Machu Picchu, en Perú, en donde recientemente se produjo un deslizamiento en la montaña que dejó muertos y heridos. Fueron tomadas desde 600 kilómetros de altura y tienen una resolución de 60 centímetros, algo así como captar con una cámara desde Bahía Blanca un perro en una plaza porteña.

El satélite muestra que cerca de Machu Picchu, el pequeño poblado de Aguas Calientes crece sin control. Los nuevos pobladores llegan atraídos por los dólares que mueve el turismo. Así, la gente desmonta la vegetación nativa y deja el suelo desnudo, en una situación propicia para que se produzcan deslizamientos.

Cuando se toman las imágenes del satélite a través del tiempo y desde tierra se las enriquece agregándoles poblaciones, forestación, relieve, caminos, etcétera, se obtienen escenarios que, dice Hernández, permiten hacer ejercicios de simulación para uno de los objetivos principales: prevenir.

Cuestión de amortiguación

En el seminario quedó en claro que los satélites, además, son muy útiles para otras cosas. Una es determinar exactamente dónde comienza y dónde termina un área protegida. Es que muchas veces los mapas tienen errores de kilómetros, que las imágenes satelitales pueden subsanar.

Otra es definir el "área de amortiguación", es decir, un área alrededor del sitio protegido que "amortigüe" los efectos del exterior.

"Es que usted puede proteger un lugar, pero si el desastre llega a las puertas mismas, el sitio a la larga tendrá problemas", aclara Maurizio Fea, de la ESA.

Un ejemplo claro en este sentido lo brinda Gastón Izaguirre, del Servicio de Aplicaciones de la Conae. Muestra una imagen del Parque Nacional Iguazú de hace 31 años y una actual. Allí se ve que nuestro país ha logrado proteger la selva misionera con éxito. Sin embargo, el crecimiento de la población desde el Sur ya está alcanzando los límites del parque nacional. "Y eso es algo que preocupa -dice Izaguirre-, porque justamente no hay un área de amortiguación."

Los ejemplos son interminables y las posibilidades que brindan los satélites parecen infinitas. Mario Hernández explicó que para proteger los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad -32 de los cuales están en serio peligro- información es lo que sobra. Pero falta voluntad.

"Generamos muchísima información -dijo-. Y, de hecho, tenemos imágenes de los sitios a lo largo de los últimos 30 años. Nuestro llamado es, entonces, para que se la use."

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