El sujeto y su destino

TODO EL PLACER ES MIO Por Monique David Ménard-(Paidós)-Trad.: C. Valle T. Figueras-130 páginas-($ 14)
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29 de agosto de 2001  

Los textos psicoanalíticos, ¿deben ser, necesariamente, difíciles u oscuros? Jacques Lacan decía que sus Escritos no estaban destinados a ser comprendidos, y esto por una razón estrechamente ligada a la naturaleza de nuestro oficio: entender "demasiado rápido" lo que dice un paciente siempre está a un paso de dejar de escucharlo. Ahora bien, el lenguaje cifrado o críptico, ¿contribuye, realmente, a la formación de los analistas? ¿No es posible apreciar que, en ciertas ocasiones, termina favoreciendo efectos dogmáticos que se traducen, por ejemplo, en repeticiones inconsecuentes de aforismos y fórmulas despojadas de toda clase de argumentación?

La psicoanalista y filósofa Monique David-Ménard se ha propuesto escribir un libro de psicoanálisis con un lenguaje claro y accesible. La autora toma algunas tesis freudianas acerca del placer, el displacer y la angustia, y recorre desde allí diferentes dimensiones clínicas: el sueño, la transferencia, la repetición, el fantasma. El planteo, que incluye suficientes fragmentos de casos, apunta a dilucidar en qué medida la cuestión del placer y el sufrimiento configuran la singularidad de cada sujeto: "La identidad de un humano se juega en los destinos de sus placeres", escribe la autora.

Que esta obra interesante y discutible sea "accesible a todo el mundo" no deja de ser una afirmación aventurada. Sin embargo, la impresión que le deja al lector es que muchos problemas psicoanalíticos pueden ser transmitidos sin tanto misterio y sin desmedro del rigor. Finalmente, que algunas cosas puedan comprenderse no es tan grave, ¿no?

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