
En un contexto complicado: la economía es la nueva estrella
Entre el análisis del presente, la utilidad y otras curiosidades, los ensayos de divulgación económica comenzaron a ganar espacio en las listas de los más vendidos
1 minuto de lectura'

Empujados por una situación socioeconómica complicada y por una ampliación del debate de ideas en torno al modelo de país, los libros sobre economía se posicionaron, por primera vez en muchos años, en los puestos de vanguardia de los rankings de no ficción. Desde fines del 2011, autores y editoriales pueden festejar un fenómeno interesante, ya que, a las tradicionales obras sobre política que solían romper récords, se sumaron los análisis sobre el plan económico, con diversos enfoques de estilo e ideológicos.
Así, los economistas y periodistas que escribieron estos libros pudieron romper con el "corralito" de la minoría de lectores usualmente fanáticos de esta temática, con cifras de venta que estimulan a pensar que no se trata de una cuestión efímera.
Pablo Avelluto, ex director editorial de Random House Mondadori y periodista, dice a adncultura que hay varias causas que explican este auge. "Silenciosamente, economistas y periodistas especializados en economía comenzaron en los últimos meses a ocupar un espacio en las listas de libros más vendidos de la Argentina". Tres razones justificarían esta situación, según Avelluto: "Hay libros que analizan la cuestión actual o reciente, como los de Alfredo Zaiat, Marcos Novaro y Eduardo Levy Yeyati, o el de Alejandro Rebossio y Alejandro Bercovich, que aventuran las razones que hay detrás de la política económica, algo que sólo economistas o periodistas con buena capacidad de comunicación pueden explicar sin fracasar en el intento. Son libros más o menos coyunturales, cuyos argumentos apuntan a entender el presente y sus tribulaciones".
La otra línea de libros exitosos es la de los libros "útiles", emprendida por economistas como Tomás Bulat, que "ponen el foco en ayudar a los lectores a administrar los pesos que les sobran", mientras que la tercera está, por ahora, casi personalizada en los últimos dos libros del ex ministro Martín Lousteau, en los que se aborda la relación entre la economía, la psicología y la neurociencia, muy de moda en otros mercados editoriales.
Las cifras ratifican esta percepción: Economía a contramano, de Zaiat, vendió 40.000 ejemplares; Economía 3 D, de Lousteau, y Otra vuelta a la economía (de Lousteau con Sebastián Campanario), más de 120.000, entre ambos; Economía al descubierto de Bulat, 15.000, mientras que Yo no me quiero ir de Federico Sturzenegger llegó a 8000; Vamos por todo, de Novaro y Yeyati, a 5000; y Estoy verde, de Bercovich y Rebossio, a 4000.
Como modelos de este fenómeno en otros países, Levy Yeyati recuerda haber leído The Conscience of a Liberal, de Paul Krugman, y Liars’ Poker, de Michael Lewis. Sturzenegger menciona El cálculo del consenso de James Buchanan (que le valió a su autor un Premio Nobel) y La lógica de la acción colectiva, de Mancur Olson.
Bulat dice que "los libros financieros, como Padre rico, padre pobre, se venden más en un momento de crecimiento económico y los referidos a economía, en momentos de estancamiento o crisis, como ahora". Al respecto, Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad y candidato a diputado nacional por el PRO, sostiene que "la gente se da cuenta de que las cosas no están yendo del todo bien: hay inflación, cepo cambiario, restricciones por todos lados, el empleo está estancado y los impuestos suben todos los días, por lo que quiere entender un poco más sobre cómo nos metimos en esta situación y qué puede pasar en el futuro".
Levy Yeyati expresa que, en este contexto, "la gente busca, aunque no siempre encuentra, respuesta, o al menos catarsis, en libros de divulgación económica". En cambio, Zaiat, economista y jefe de Economía de Página/12, afirma que "los libros se venden más porque se ha abierto un debate muy interesante sobre la economía argentina que durante décadas estuvo manejada y fue analizada exclusivamente por miembros de las corrientes del pensamiento convencional".
Rebossio, corresponsal del diario El País de España y colaborador de LA NACION, dice que "los libros de economía interesan más porque están escritos para un público amplio, ya que economistas y periodistas han ido comprendiendo más al público y el público entendió que la economía es importante para su vida". Lousteau, candidato a diputado nacionalpor UNEN, explica que "los tiempos de crisis, como el que existe a nivel global, generan mayor interés por comprender qué ocurre y, además, surgieron campos de estudio dentro de la economía, como la economía del comportamiento o de la neurociencia, con cuestiones que el público siente más cercanas y entretenidas". A estos factores macro, argumenta el ex ministro de Economía, se agrega la angustia generada por el sube y baja de los ciclos económicos en el país. "La historia de crisis recurrentes, con sus devastadores efectos, hace que una parte importante del público quiera entender por qué ocurren y qué se puede hacer para cambiar ese patrón", opina.
El otro desafío para estos autores, sobre todo para los economistas más reconocidos, es cómo lograr el equilibrio entre un libro riguroso que, a la vez, sea exitoso. Levy Yeyati dice que se intenta "con paciencia, simplificando todo lo que no sea esencial al argumento, apelando a la intuición, abusando del ejemplo y la analogía y eludiendo el lenguaje técnico", pero admite que "la economía suele ser compleja y tediosa y no es fácil recortar sin herir de muerte al paciente".
Por su parte, las grandes editoriales parecen más abiertas al subgénero, confinado antes a los sellos pequeños o medianos. Avelluto relata que conoció a Lousteau cuando éste estaba dejando el Ministerio de Economía tras "la catástrofe numerológica llamada 125" (en referencia a la resolución que creaba las retenciones móviles e hizo estallar la crisis con el campo en 2008). "Mi intención era que escribiera un libro sobre su experiencia en el gobierno y sus peleas con Guillermo Moreno. En cambio, él quería reunir sus ideas y lecturas sobre la economía de las pequeñas cosas. Pensé que se equivocaba. Pero el equivocado era yo, dadas las ventas que tuvo el libro", confesó el editor.
Sin embargo, otros libros como el de Zaiat, que en líneas generales defiende los logros del kirchnerismo, tuvieron una gran repercusión a partir de la explicación sencilla (y sesgada, como todas estas obras) de la macroeconomía de la última década. Un factor no menor lo empujó bien arriba: la mención de la obra por parte de la presidenta Cristina Kirchner. En el caso del libro de
Sturzenegger, hubo una cuota de audacia que contribuyó con su despegue: cuando estaba casi por entrar en la imprenta, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, pronunció su inolvidable frase ante la TV griega ("Me quiero ir") y, con gran timing, la esposa del presidente del Banco Ciudad le aconsejó que la utilizara para explotar la imagen de la obra editada por Planeta. Sturzenegger opinó: "La clave es dar en la tecla con lo que la gente está pidiendo", algo que al parecer, varios libros de economía lograron en forma masiva en lo que va de 2013.


