Entre fantasmas y obsesiones

Director, actor, dramaturgo, régisseur y docente, prepara un trabajo basado en Francis Bacon y Gilles Deleuze para llevar a Alemania mientras planea estrenar dos obras en Buenos Aires
Natalia Blanc
(0)
29 de abril de 2011  

"Mi trabajo es una gran obra, con distintos procedimientos, formatos, sonidos, colores. Desde que empecé con mis primeras obras con El Periférico de Objetos hasta la actualidad, siempre aparecieron uno o dos temas en forma recurrente, que tienen que ver con ciertos fantasmas y obsesiones." Así se presenta Emilio García Wehbi, director, dramaturgo, régisseur, actor y docente; un artista experimental que trabaja con el cruce de lenguajes, disciplinas y soportes.

Fundador en 1989, junto con Daniel Veronese y Ana Alvarado, del emblemático grupo de teatro independiente El Periférico de Objetos, García Wehbi desarrolla varios proyectos simultáneos como metodología de trabajo. "Soy muy caótico. Los materiales que conviven en una etapa determinada se nutren unos de otros. El aspecto docente y el artístico se cruzan permanentemente. Trabajo en paralelo, con acopio de textos e ideas, en un estado creativo de insatisfacción e inseguridad que no se cierra nunca, ni siquiera cuando se estrena la obra. Ése es mi modus operandi: buscar materiales, asociarlos, estar en situación de creación en todo momento."

En una enorme sala de su casa-estudio en Colegiales, en la que se impone la presencia de Simón, un ciervo embalsamado de tamaño natural utilizado como elemento escenográfico, García Wehbi ceba mate mientras cuenta con entusiasmo detalles sobre los seminarios que dará en el exterior y de sus espectáculos en proceso creativo.

Invitado por los organizadores del Theatertreffen (el encuentro teatral más importante de Alemania), prepara el taller "La profundidad de la superficie. Lógica del cuerpo", que dará en mayo junto con la actriz Maricel Álvarez, su "compañera de vida", según la define. "Está basado en los trípticos de Francis Bacon y en el análisis crítico conceptual que hace Gilles Deleuze en Lógica de la sensación -explica-. Me interesa la relación del cuerpo con la sociedad para correr la mirada dominante sobre lo ideal. La política del cuerpo, en tránsito entre la sociedad de represión y la de control, es un eje de mi trabajo."

Para septiembre u octubre, García Wehbi planea estrenar en El Galpón de Guevara el espectáculo Banalidades, una performance que combina teatro, danza e instalaciones basada en la obra de la artista estadounidense Jenny Holzer. Su serie Projections consiste en la proyección de frases cortas en las fachadas de edificios públicos de diferentes ciudades. "Esos textos, por la inmediatez y la fuerza de la palabra, son desconcertantes. Parecería que algunos son políticamente correctos y otros, todo lo contrario; conviven y provocan contradicciones en el espectador -asegura-. A partir del ordenamiento de esos eslóganes, voy a generar una dramaturgia en la que el cuerpo se exprese a través de la danza y de la actuación."

Con la obra en pleno desarrollo, García Wehbi está inmerso en lo que llama "trabajo de mesa": "Es un proceso muy largo, que tiene como fin cruzar y fagocitar materiales. Me interesa la idea de la antropofagia: cómo asume el artista su punto de vista a partir de materiales dados y en qué devienen al ser atravesados por la mirada y el cuerpo".

Cuando siente que el material tiene potencia, pasa al escenario. "No soy un autor que escribe con la solución escénica. Trato de hacerme las cosas difíciles: no unir la tarea del autor con la del director porque es anular una mirada, una capa de lo teatral. No me gusta la dramaturgia del actor, bastante común en el teatro independiente. El director viene con una idea, se la propone al actor y, a partir de los ensayos, empieza a escribir. Quiero que los materiales que fueron acopiados en soledad se vean contaminados; que se genere una nueva síntesis, feliz o no, pero que el proceso tenga que ver con ese camino."

También en septiembre, dentro del ciclo Proyecto Clásico del Centro Cultural Ricardo Rojas, el director va a presentar una versión "absolutamente nueva y delirante" de la tragedia Hécuba, de Eurípides, titulada Hécuba o el gineceo canino. "Estoy en la búsqueda de textos, ideas, sensaciones. Voy a usar un texto del poeta y cineasta Nicolás Prividera. Es una reescritura de El aullido, de Allen Ginsberg; un texto generacional sobre la problemática histórica argentina de los últimos años."

García Wehbi tiene una estrategia escénica que llama "de interferencia". "En medio de la obra hago un corte dramatúrgico e incrusto un material (que puede ser textual, sonoro o de otra naturaleza). Así, el espectador tiene que revisar el trabajo para ver cómo asocia esa interferencia y cómo reescribe en su cabeza, en su sensibilidad, lo que ya ha visto." Bufido, el texto de Prividera, funcionará en este caso como interferencia.

Sin fecha de estreno, trabaja también en el montaje de la versión de Rey Lear, del autor argentino Rodrigo García. "Es una crítica despiadada a la sociedad de consumo, con referencias de marcas y nombres. Los personajes son los originales, pero ni la forma de decir ni la temática son las mismas. Es Rey Lear y no lo es", asegura.

Una y otra vez, las obsesiones de García Wehbi vuelven a escena. "Los fantasmas del cuerpo, la violencia, la muerte me rondan y generan una poética natural que define mis obras. Son obsesiones que surgen al no comprender el mundo ni a mí mismo como actor en este mundo."

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.