Entrevistas que no envejecen

GENTE BASTANTE INQUIETA Por Esteban Peicovich-(Simurg)-213 páginas-($ 17)
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30 de enero de 2002  

Gente bastante inquieta reúne trece entrevistas realizadas por el periodista y poeta Esteban Peicovich a lo largo de las últimas cuatro décadas. La más reciente está dedicada al dibujante Miguel Rep y fue publicada en LA NACION Revista, en 2001.

Peicovich encara estas conversaciones con sencillez, humor y sin zalamerías. En todas predomina una justeza de palabras que le permite captar detalles reveladores, como su comentario de que Robert Graves "tiene grandes manos con uñas de agricultor. Manos que hablan con el aire". Si en ese reportaje se las ingenia para transformar la parquedad del autor de Yo, Claudio en un elemento dramático, en el caso de Sixto Palavecino utiliza el monólogo a fin de "mostrar nítidos y encadenados", los giros de la "palabra encarnada" del violinista santiagueño.

La humanidad esencial de los reporteados siempre se impone a su mayor o menor celebridad: ya se trate del escritor español Antonio Gala, que seduce con la elegancia de sus razonamientos, o del almirante Cristóbal Colón de Carvajal, descendiente directo de Colón y asesinado por ETA en 1983. El inconoclasta Helvio "Poroto" Botana practica el arte de la transgresión con talento y erudición, mientras que Anthony Burgess, confiesa que La naranja mecánica es "mi libro que más desprecio". Algunos entrevistados desempeñan el papel de testigos: del diseñador gráfico Juan Andralis proviene el tropel de anécdotas sobre figuras del surrealismo como Benjamin Péret, Tristan Tzara y André Bretón. Josefina Manresa, viuda de Miguel Hernández, desgrana sus recuerdos sobre el poeta en presencia de su hijo Miguel, el destinatario de las famosas "Nanas de la cebolla". El encantador José Plaja, último secretario de Carlos Gardel y milagroso sobreviviente del accidente de Medellín, repasa mitos y verdades sobre el cantor. Peicovich se siente tan a sus anchas con Corín Tellado como con Jorge Luis Borges. A la "reina madre del folletín rosado" le aclara cortésmente que no le gusta su literatura. La asturiana ni se inmuta ("¡Pues vale!"). Borges, por su parte, despliega su habitual mordacidad cuando le toca contestar sobre los pecados capitales y el "cuestionario Proust", pero la perla de este diálogo surge en la intimidad de un baño, porque "ningún cronista literario lo es si no ha llevado al menos una vez a orinar a Borges". El reportaje realizado en 1965 a Juan Domingo Perón en su quinta "17 de Octubre", en Madrid, presagia su vuelta y la Argentina de los años setenta. Quizá la principal virtud de estas entrevistas es que han envejecido bien. Liberadas de la actualidad a la que se hallaban circunscriptas, ganaron en profundidad y pueden citarse como sólidos ejemplos de un periodismo que, al decir de Peicovich, "es el último gran género de la literatura".

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