Envían a los maestros bonaerenses a estudiar prevención con la policía

Desde la semana última, se los capacita en temas de derechos humanos, seguridad y drogadicción
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20 de mayo de 2003  

Como parte de un programa que ya genera duros cuestionamientos en el ámbito educativo, docentes y directores de las escuelas públicas bonaerenses comenzaron desde el jueves último a tomar cursos dictados por comisarios e instructores policiales, para capacitarse en la prevención de la violencia escolar.

La iniciativa fue puesta en marcha a partir de un acuerdo entre la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia y el Ministerio de Seguridad bonaerense. El convenio prevé que los maestros se capaciten en centros policiales, sobre temas como derechos humanos, factores desencadenantes de violencia y prevención de la drogadicción, entre otros.

Con estos talleres, la cartera educativa pretende preparar a los docentes para que ayuden a disminuir los niveles de violencia escolar. Dichos niveles se vienen incrementando los últimos tres años, a partir del asesinato de la profesora Maritza Teresa Prezzolia, apuñalada en un colegio de Olavarría por un alumno de 15 años que había sido reprobado. Desde entonces se registró casi un centenar de hechos graves en las escuelas provinciales.

"El fin de estos talleres es brindar apoyo a los docentes para que sepan qué hacer frente a hechos de violencia, que no sólo se limitan al aula, pues muchos chicos se pelean o son asaltados durante el trayecto que recorren para ir a la escuela", dijo a LA NACION el director general de Cultura y Educación, Mario Oporto.

¿Docentes policías?

El programa "Prevención temprana de la violencia" se desarrolla en sedes policiales, algo que los especialistas en educación objetan.

"La policía previene el delito y actúa contra la delincuencia. Que los docentes se capaciten con policías es pensar de antemano que el alumno puede ser un delincuente común. Y ahí es precisamente donde falla este plan", explicó a LA NACION la psicóloga Susana Signorelli, que dirige el programa "Convivencia, una propuesta para la no violencia", auspiciado por la Unesco.

"Hasta hoy -continuó- no hay un programa serio para combatir la violencia escolar. Durante los últimos cinco años trabajé en distintas escuelas de la zona oeste del conurbano y con nuestro equipo de psicólogos pudimos observar que cuando al alumno se lo escucha y se lo entiende comienza a haber una modificación en su conducta."

Para el presidente de la Fundación Centro de Actividades Psicológicas Asistenciales Comunitarias (Capac), Pablo Rispo, el sistema educativo es represor. "En la escuela se aísla al violento y se lo sanciona. Si un chico hace una travesura se lo suspende o se lo expulsa. Esto no sirve, y mucho menos que los maestros adquieran instrucción del tipo policial, pues al chico hay que hacerle comprender que con su actitud violenta está dañando a otra persona o a una institución", explicó.

Según pudo advertir LA NACION en una recorrida por distintos colegios, muchos docentes desconocen el contenido del acuerdo firmado por ambas carteras.

Sólo unos pocos habían participado de la primera jornada de capacitación que se realizó el jueves último, en la Dirección General de Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad, en La Plata.

Allí, unos 150 maestros y profesores se capacitaron sobre cómo prevenir la drogadicción. Las clases fueron impartidas por una jueza de menores, un médico forense y varios instructores policiales que expusieron las técnicas utilizadas por la policía para identificar a los jóvenes que se drogan.

"Estoy de acuerdo con que la policía nos brinde capacitación técnica. Pero no con que nos transmita una postura ideológica sobre el tema de la violencia. De todos modos, los docentes sabemos diferenciar cuando esto sucede", dijo la profesora Laura Galeano, de la Escuela Media N° 11.

La directora de la Escuela Media N° 12 de La Plata, Amanda Salí, asegura que cuenta en su plantel con personal docente capacitado en el tema de violencia escolar. Así y todo optó por enviar a algunos de sus profesores a la sede policial para tomar los cursos.

"Esta es una escuela vecinal; los maestros, alumnos y directivos vivimos en el mismo barrio, cuidamos el colegio y sabemos lo que les pasa a nuestros chicos. Por eso aquí no ocurrieron hechos graves de violencia", dijo, aunque aclaró que el tema no deja de preocuparla.

Por su parte, la docente y orientadora educacional Marta Rial juzgó positivo que trabajen en conjunto la educación y la seguridad. "Muchas veces uno parte de prejuicios sobre la policía. Pero con estas charlas se entienden cuáles son las limitaciones de la fuerza y cómo actuar en cada caso en que se produzca un hecho violento".

Consultado por LA NACION, el secretario de la Dirección General de Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad, comisario Claudio Fernández, aseguró: "No creemos que con este tipo de curso los maestros se transformen en subagentes de la policía. En la jornada sobre prevención de la drogadicción se capacitó a los docentes para que puedan advertir síntomas, como diferenciar los distintos aromas que tiene la droga y cómo reconocer a un chico que ingirió sustancias".

El comisario dijo que a los docentes también se les explicó cuáles son los efectos de las drogas. "Se puso gran énfasis en la parte social y se dejó de lado lo relacionado con la instrucción que recibe la policía", explicó.

Los gremios docentes, por su parte, aseguraron que no apoyan la idea de que los maestros cumplan funciones de policía en la escuela.

"Sabemos poco del acuerdo firmado entre las dos carteras. La Dirección General de Cultura y Educación nos aseguró que los maestros no iban a ser capacitados por personal policial. Rechazamos la idea de que los docentes cumplan funciones de la órbita de seguridad", dijo Estela Maldonado, titular de la Secretaría de Derechos Humanos del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires.

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