Escarabajo

Por Marta Giménez Pastor Para LA NACION - Buenos Aires, 2002
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30 de enero de 2002  

Zumbaba contra el vidrio de mi ventana

zumbaba y aleteaba

frente a los tibios diamantes de la siesta

era el nácar

de pinceladas humeantes

de botones de luz y otros misterios

era de celofán recién alado

recién tornasolado

recién confundido por los

juegos secretos del verano.

Con dibujos de bosque llega a mi libro

y lo cruza zumbando

como un avioncito de seda

lo veo serpentina

trompo silvestre

lentejuela perdida en el Egeo

y trato de acariciarlo pero no me deja.

En segundos recorre la cortina de tul

la mecedora

el espejo donde dormita el ángel

y vuelve a ser un avioncito que se va

por la ventana abierta.

Bajo el sol

escarabajo de oro

bailarín de jardines

vuela y se aleja rumbo a los cielos

que zigzaguean

más allá de mi libro

y mi ventana.

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