Estrategias de fin de siglo

Con la curaduría general de Kevin Power, Políticas de la diferencia, la exposición impulsada por la Generalitat de Valencia, reunirá en el Malba obras de artistas latinoamericanos de los años noventa
Alicia de Arteaga
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9 de diciembre de 2001  

Tres años, varios millones de pesetas y muchos viajes invirtieron los críticos Kevin Power yFernando de Castro para poner en marcha un proyecto ambicioso y desmesurado como el territorio que va de Río Grande a Tierra del Fuego.

Se trataba de reunir en una sola muestra obras de artistas latinoamericanos de los años noventa con la intención de subrayar las diferencias y obviar el eterno cliché de tratar a la región como un bloque sometido a las inclemencias de una geografía económica dispar. Otro cliché del mismo cuño ha colocado al arte de esta parte del mundo en el altar de un objeto de culto, o de consumo, según se mire, que suele avivar la curiosidad de algunos coleccionistas de los países centrales, fascinados por la promocionada mezcla de exotismo y situación precaria.

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Estas cuestiones, que animan el proyecto curatorial de Kevin Power, profesor de Literatura Norteamericana en la Universidad de Alicante (España) y de Estética en la Universidad Nacional de Tucumán, fueron tema recurrente del debate abierto en los Diálogos Iberoamericanos organizados por la Generalitat valenciana en el último lustro.

En esa tierra pródiga de luz bendecida por un vertignoso crecimiento económico, las autoridades culturales plantearon como objetivo de la gestión el fortalecimiento de las relaciones con Iberoamérica. Desde su puesto de directora de Museos primero y de Promoción Cultural ahora, Consuelo Císcar Casabán alentó el intercambio de artistas, la producción de catálogos y la creación de espacios de reflexión.

De todos los proyectos relacionados con América latina, Políticas de la diferencia es el más ambicioso. La exposición será también una oportunidad de aggiornar el contenido de la colección Costantini con una propuesta que abre dignamente el calendario de exposiciones temporarias.

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Anclada en las primeras décadas del siglo XX, y en grandes nombres como Rivera, Kahlo, Portinari, Berni, Cavalcanti, Pettoruti y Tarsila, la colección del Malba se detiene en los años sesenta con la Nueva Figuración representada de manera emblemática por el icónico Rompecabezas, de Jorge de la Vega, que custodia el lobby de triple altura del nuevo museo.

Excepción hecha de algunas incorporaciones posteriores -como los trabajos que merecieron el Premio Costantini y la obra de Guillermo Kuitca-, Políticas de la diferencia representa para el Malba un salto de tres décadas. Exhibirá en sus salas expresiones de los años noventa articuladas en tres vertientes: un abordaje vinculado con lo político-ideológico; la cuestión del género (feminismo, problemática gay) y las nuevas subjetividades que implican una ruptura radical con los discursos dominantes en los años ochenta y se enriquecen con la utilización de nuevos medios.

No es la geografía la línea que atraviesa la selección; pero ignorar las situaciones particulares de cada uno de los países que integra este puzzle sería ingenuo. Cada contexto tiene su historia y hay, al mismo tiempo, múltiples historias funcionando dentro de un mismo contexto. La reflexión está incluida en el texto de Kevin Power a propósito del Caribe, pero podría extenderse a toda la región que va de México hacia el Sur, definida por la hibridez cultural y por la fragmentación de las diferencias.

Fotografías, objetos, instalaciones, grabados, collages, pinturas y video instalaciones integran la selección realizada por 11 curadores en un intento de medir el pulso de los años noventa, una década marcada por el impacto de la globalización; el acceso común a la información y las nuevas formas de vida, consecuencia de la diáspora física e intelectual.

Este último punto explica la vasta y vigorosa producción de los artistas con orígenes culturales latinos que viven en los Estados Unidos y que es analizada en profundidad por Víctor Zamudio Taylor en el catálogo. El libro, un auténtico peso pesado, quedará para la posteridad como un registro necesario para entender todas las voces continentales en el umbral de un nuevo milenio. Las expresiones son dispares como las realidades. Basta pensar en Nicaragua y la guerra que mantuvo al país en vilo en los años ochenta; en el Período especial en Cuba; en la precariedad de medios que marginan a Ecuador o en la aparición de artistas que por operaciones, que incluyen exitosas estrategias marketineras, se instalan en el corazón del mainstream. Dos casos notorios son el del guatemalteco González Palma que ha disfrutado todos estos años los beneficios de la visibilidad en ferias y bienales; y el de Félix González Torres, cuyas obras se cotizan en las subastas internacionales en más de medio millón de dólares.

Con vocación itinerante, la exposición tuvo su primera escala en el Centro de Convenciones de Pernambuco, en Recife, y estará en exhibición en el segundo piso del Malba hasta el 17 de febrero. Artistas de Paraguay, Argentina, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Chile, Guatemala, Uruguay, Puerto Rico, Perú, Bolivia y del universo hispano dentro de los Estados Unidos muestran trabajos realizados a fines del siglo XX. En algunos casos son revisiones tardías del minimalismo o búsquedas formales que recrean la ambigüedad de un cultura híbrida. Una obsesión que se vuelve evidente en las fotografías de Daniela Rosell (exhibió en la I Bienal de Valencia), con sus rubias teñidas que representan las ilusiones de superioridad de las mujeres de clase alta latinoamericana. Un buen contrapunto para la pantagruélica Ultima Cena del argentino Marcos López. Más fotos: Daniel Joseph Martínez, nacido en Los Angeles, fotografía escenas y rostros trucados por un maquillador de Hollywood. Otra historia es el uso que el peruano Miguel Aguirre hace de la infografía periodística, un recurso cercano al cómic, que coloreado toma distancia del formato meramente periodístico.

Obras de Johanna Calle, Gerardo Pulido, Gumier-Meier, Kacero, Leandro Erlich, María Elena González yVivianne Salinas, entre otros, integran esta primera muestra temporaria del Malba.

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