Exotismo y posmodernidad en el bolero según Pángaro

Leonardo Tarifeño
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26 de diciembre de 2009  

"¿Y qué has hecho del amor que me juraste?", dice en un susurro, y la delicadeza de la voz sugiere que para Sergio Pángaro ese verso no morirá jamás. Conocido por incorporar la elegancia del crooner al sonido del rock, el creador del grupo Baccarat convierte cada género musical en un paisaje de leyenda, una utopía retro en la que lo único importante es no perder el estilo. "A veces necesito darme cuenta de que estamos en el presente, pero para mí el presente es un interrogante -señala-; y si tuviera que ensayar una respuesta a esa pregunta, diría que la música de hoy es la suma de todas las músicas existentes, y el matiz contemporáneo sólo se nota en la manera de combinarlas." Su apuesta es la combinación inesperada -el rock con el lounge, la canzonetta con el tango- y, sobre todo, el bigotito prolijo, el peinado impecable, la sospecha de estar ante el último de los caballeros. Y como los tipos finos cantan boleros, este alegre dandy del subdesarrollo regresa a los escenarios porteños cobijado por un repertorio de clásicos de amor y desamor, al frente de un quinteto de músicos cubanos casi tan elegantes como él.

La nueva pasión tropical de Pángaro lo lleva a definirse como "un puente entre el posmodernismo y el folklore cubano", precipicio estético que llevó a otros al abismo del kitsch. Para él, en cambio, se trata de recuperar "la literatura en la música, algo que el rock no siempre es capaz de hacer" y, al mismo tiempo, dibujar las ensoñaciones hedonistas que tanto le gustan, horizontes imaginarios que evocan tardes soleadas en Capri, romances en Acapulco o recuerdos habaneros, todas fantasías musicales que en su caso brillan mejor en blanco y negro. La clave de su trabajo sería el exotismo, "un exotismo que también estaba muy presente en Nat King Cole o Eydie Gormé. Ninguno de ellos tenía voz o estilo de cantante de boleros, pero dejaron su impronta en generaciones enteras. Estos shows apuntan al mismo sentimiento, que en el fondo no es más que la fascinación por la música de aquí y de allá, interpretada con el desparpajo que alguna vez tuvieron Dean Martin o Elvis Presley a la hora de entonar mambos o canzonettas". En su insospechada versión romántica, el último de los caballeros se pregunta cuándo, cómo y dónde, y siempre se responde que "el bolero ha planteado una manera de contar los sentimientos en castellano, pero esa manera no es una sola cuando se lo interpreta. Su riqueza está en la libertad que permite". En la voz y modales de Pángaro, la posmodernidad sale a buscar el amor que otros se juraron. Lo curioso del asunto es que no le canta a lo que finalmente encuentra, sino a todo aquello que ya se perdió.

© LA NACION

SERGIO PÁNGARO & EL QUINTETO DE CUBA . Último show: miércoles 30 a las 22, entrada: $ 40. Notorious, Av. Callao 966

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