Expresó la Iglesia su desconcierto y su dolor por el caso Maccarone

Lo hizo la cúpula del Episcopado; es su primera reacción después del escándalo
Mariano De Vedia
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23 de agosto de 2005  

En la primera palabra oficial de la Iglesia sobre el escándalo producido por la renuncia del obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, la conducción del Episcopado expresó su “dolor y desconcierto” y transmitió su solidaridad con los sacerdotes y el pueblo de esa provincia.

Con la firma del presidente del Episcopado, monseñor Eduardo Mirás, y del vicepresidente primero, cardenal Jorge Bergoglio, la comisión ejecutiva del cuerpo que reúne a todos los obispos del país declaró que acompaña con “afecto, comprensión y oración” a Maccarone, que debió renunciar al conocerse, mediante un video, que mantenía una relación íntima con un joven de 23 años.

En sintonía con el mensaje dado a conocer el sábado pasado por los sacerdotes de la provincia, los obispos le agradecen a Maccarone la “labor de seis largos años al servicio de los pobres y de quienes tienen la vida y la fe amenazadas”.

El mensaje del Episcopado, cuya Comisión Permanente iniciará hoy tres días de deliberaciones, se conoció en una nueva jornada sacudida por la conmoción que el caso sigue causando en la Iglesia y en la opinión pública.

La renuncia fue analizada por el Gobierno en una reunión entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el canciller, Rafael Bielsa, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, en la que se habría acordado guardar silencio. De todos modos, se dejó trascender la hipótesis de una maniobra interesada para perjudicar al obispo, que el 25 de mayo pasado había oficiado el tedeum ante el presidente Kirchner.

Mientras ayer trascendieron detalles del video que registraría escenas íntimas de Maccarone y el joven –Alfredo Serrano, un remisero de Santiago del Estero–, circulaban versiones acerca de los motivos que habrían inspirado la grabación con una cámara oculta y su posterior difusión en círculos privados. Algunas sostenían que el episodio fue orquestado con claras intenciones de dañar al obispo por su prédica en contra del ex gobierno juarista, con participación de sectores políticos y económicos de la provincia. Había quienes, incluso, daban crédito a una presunta conspiración de sectores eclesiásticos, interesados en frustrar una eventual designación de Maccarone como futuro arzobispo de Rosario, una vez que se aceptara el retiro de monseñor Eduardo Mirás, o en una de las vicepresidencias de la Conferencia Episcopal Argentina, que renovará autoridades en noviembre.

Por razones de salud, justamente, Mirás no asistirá hoy a la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado, integrada por unos veinte prelados, y que será presidida por Bergoglio. También estará ausente en la primera jornada monseñor Luis H. Villalba, arzobispo de Tucumán y sucesor temporario de Maccarone, que se encontraría en Buenos Aires. El propio Maccarone, que preside la Comisión Episcopal de Catequesis, estaría en condiciones de asistir, pero se presume que no lo hará, aunque podría dirigir un texto escrito a sus compañeros del Episcopado.

El encuentro durará tres jornadas y se prevé el análisis de la metodología con la que a fin de año se renovará la conducción del Episcopado, además de la campaña de concientización para el sostenimiento de la Iglesia y la situación social. Tampoco se descartaba un pronunciamiento sobre el tono de la campaña electoral frente a los comicios de octubre y la falta de diálogo entre el Gobierno y la oposición, así como los conflictos con la Justicia y la prensa.

De todos modos, se descuenta que en el intercambio con el que los obispos comenzarán sus deliberaciones surgirá inevitablemente el caso Maccarone. "El tema afecta la vida de la Iglesia, y estamos todos hablando con todos", admitió a LA NACION un vocero del Episcopado.

"Sin temer a la verdad"

"La Iglesia, en la debilidad de sus hijos, es en el mundo signo de la misericordia de Dios Padre en Jesucristo. Esto nos exige día a día una constante conversión y penitencia sin temer a la verdad ni pretender ocultarla. Sentimos en esta hora el dolor y el desconcierto de nuestro pueblo. Es el momento de renovar nuestra confianza en el poder de la gracia de Dios", señala la sintética declaración episcopal, que se solidariza "con el presbiterio y el pueblo de Santiago del Estero". Además de Mirás y de Bergoglio, firman la declaración el vicepresidente segundo, monseñor Domingo Castagna, y el secretario general, monseñor Sergio Fenoy.

El caso Maccarone, quien hace dos meses habría advertido a la Justicia que era espiado por agentes policiales, repercutió también en el gobierno de Santiago del Estero, que conduce el radical Gerardo Zamora. El vicegobernador Emilio Rached juzgó que las versiones que rodean esa dimisión "no sólo dañan a la Iglesia, sino a toda la sociedad santiagueña", pero señaló que no contaba "con elementos para emitir juicios".

La catedral contigua al obispado fue otro ámbito de resonancia, donde el párroco Gerardo Montenegro y el sacerdote José Luis Aguilar concelebraron una misa, que tradicionalmente presidía el obispo. Ante un templo colmado, el padre Aguilar dijo: "Las cizañas de los grupos poderosos no van a tirar abajo la institución, porque está levantada sobre la piedra angular de Cristo. No pretendemos acompañar la fragilidad humana dentro de la Iglesia. Poderes políticos, sociales, económicos y comunicacionales pretenden destruir la obra de Cristo, que es la Iglesia".

Tanto en la declaración episcopal como en las expresiones de los pocos obispos que se pronunciaron públicamente, aparece como prioridad el mensaje de dolor y solidaridad para con los fieles de la provincia, sacudidos por la inesperada renuncia de Maccarone.

"Queremos expresar nuestra solidaridad y acompañar con nuestra oración a toda la comunidad católica de Santiago del Estero", señaló el obispo de Reconquista, Andrés Stanovnik. "Al mismo tiempo -añadió- rogamos a Dios, justo y rico en misericordia, por el obispo y por quienes han estado de algún modo involucrados en los hechos que dieron lugar a su renuncia."

Stanovnik, que integra el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), recordó que "los principios que rigen la vida pública de una comunidad no deben estar disociados de los que rigen la vida privada de las personas. La coherencia de vida vale para todos sin excepción. Con más razón para aquellos a quienes se les han confiado responsabilidades de gobierno".

Cronología de un escándalo

  • El viernes, la Nunciatura informó que el Papa había aceptado la renuncia del obispo de Santiago del Estero, monseñor Juan Carlos Maccarone, de 64 años.
  • Sin explicación de la causa, trascendió luego que existía un video que mostraría al prelado en una relación íntima con un joven santiagueño. Intereses políticos y económicos estarían detrás de la grabación.
  • El sábado, el arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, se hizo cargo de la diócesis santiagueña, cuyos sacerdotes agradecieron a Maccarone seis años de “servicio a los pobres y a quienes tienen su vida y su fe amenazadas”.
  • Ayer, la comisión ejecutiva del Episcopado dijo que la Iglesia, en la debilidad de sus hijos, es signo de la misericordia de Dios, que exige conversión sin temer a la verdad ni ocultarla. Se solidarizó con los sacerdotes y el pueblo santiagueños, y dijo que acompaña a Maccarone “con afecto, comprensión y oración”.
  • Hoy, la Comisión Permanente del Episcopado –de 22 miembros– inicia una reunión de tres días, presidida por el cardenal Jorge Bergoglio.
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