Fiestas

Por Carlos Battilana Para LA NACION - Buenos Aires, 2001
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26 de diciembre de 2001  

Hace calor

a fin de año. Puedo

tocar

el aire,

no respirar. ¿A dónde iré?

Presiento

que los días

no serán mejores. Mi hijo

mi hija, ¡cuánta extensión! Por el frío

invierno de Madrid

por el eros

que Alemania proporcionó

en su honra

oscura,

ya no vivo.

Es verano. Como un

arroyo blanco,

en la calma

quieta

que la TV concede,

¿qué hará que los días

desvíen

su ira monótona

su mecanismo abrumador

su vasto consuelo?

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