Francis Ford Coppola ganó el Premio Princesa de Asturias de las Artes

El cineasta fue galardonado en España por convertirse en un hombre "imprescindible" para entender "la transformación y las contradicciones de la industria y el arte cinematográficos"
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6 de mayo de 2015  • 10:45

OVIEDO.- Los Premios Princesa de Asturias estrenaron hoy nombre y edición distinguiendo en la categoría de las Artes a un hombre "imprescindible" para entender "la transformación y las contradicciones de la industria y el arte cinematográficos": Francis Ford Coppola .

Estadounidense de origen italiano, Coppola es considerado por la crítica como uno de los mayores cineastas de todos los tiempos. Un "narrador excepcional", dijo el jurado en su acta leída en Oviedo, en el norte de España, cuya carrera ha sido una "continua lucha por mantener la total independencia emprendedora y creativa" como director, productor y guionista.

El Princesa de Asturias de las Artes se suma así a una larga lista de distinciones, entre ellas cinco Oscar -seis contando el de mejor película por El padrino-, cuatro Globos de Oro y dos Palmas de Oro en Cannes. Y es que este genio visionario hizo suyo el concepto wagneriano de "obra de arte total", donde nada se escapa a su atenta mirada. Una mirada que, en ocasiones, ha trascendido su obra artística, convirtiendo su exploración del poder y los horrores de la guerra "en iconos colectivos".

El galardón de Coppola, que se impuso a otros 30 candidatos, es el primero en esta edición XXXV de unos premios que debutan como Princesa de Asturias adaptándose a la actual heredera al trono español. Está dotado con una escultura de Joan Miró y 50.000 euros (55.800 dólares). Entre otros cineastas, también fueron merecedores del entonces Premio Príncipe de Asturias de las Artes Michael Haneke, Woody Allen o Pedro Almodóvar.

Su carrera

Nacido en Detroit en 1938, hijo de una actriz y un compositor y director de orquesta, Coppola se graduó en Teatro y dio sus primeros pasos en el cine de la mano del ahora director de culto Roger Corman (La máscara de la Muerte Roja), quien lo ayudó para sacar adelante su primera película acreditada, el filme de terror Dementia 13 (1963).

Seis años más tarde se alzaría con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián por The Rain People, una de sus películas más desconocidas por el gran público. Su consagración definitiva llegaría en la década siguiente: al Oscar al mejor guión por el biopic Patton siguió la adaptación del bestseller de Mario Puzo El padrino (1972).

Aquel proyecto no sólo cambió su vida, sino que revolucionó la industria otorgando un enorme poder a toda una generación de cineastas. Y eso que el rodaje no fue precisamente un camino de rosas: Coppola tuvo que pelear, y mucho, con los directivos de Paramount para contar en su equipo con un debutante como Al Pacino y una estrella indeseada como Marlon Brando, que acabó alzándose con uno de los tres Oscars del filme.

El joven cineasta había tocado el cielo con apenas 33 años logrando un espectacular éxito de crítica y taquilla. Pero no contento con eso, y sin tener que lidiar ahora con molestos productores, revalidó su hazaña con El padrino II y coronó la década con otro título emblemático: el drama bélico Apocalipsis Now.

"Mi película no trata sobre Vietnam. Mi película es Vietnam", dijo lacónico durante su presentación en el Festival de Cannes, que le otorgó su segunda Palma de Oro tras La conversación.

En la década siguiente Coppola tuvo que lidiar con sus acreedores y aceptar proyectos de encargo, pero no cejó en su empeño de mantener su independencia. Así, de esta difícil etapa resultaron algunos de sus proyectos más personales: desde el musical One from the Heart, que acabó costándole la ruina, a títulos como Rebeldes o La ley de la calle.

Aficionado al buen vino y padre de la también cineasta Sofia Coppola (Lost in Translation), recuperó el éxito económico con Drácula de Bram Stocker, otro de los proyectos que no había podido llevar a buen puerto su admirado Orson Welles. Mientras tanto produjo títulos como American Graffiti, de su amigo George Lucas, o Sleepy Hollow (Tim Burton), posee su propia bodega y lanzó una cadena de hoteles.

Agencia DPA

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