"Hay que buscar el pasado, pero no para empeorar el futuro"

Lo dijo el periodista Robert Cox, al destacar el papel del periodismo en la democracia
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24 de noviembre de 2010  

"Todo para mí hoy en el país es lindísimo. La gente es amable. Hay gente que me quiere besar cuando me reconoce en la calle. He ido al Pami y a la Anses y la gente me atiende bien. Poco a poco van a ser un gran país." Con el mismo castellano de siempre, que no logra ocultar su inglés natal, el ex editor del Buenos Aires Herald Robert Cox recibió ayer la Medalla del Bicentenario otorgada por el Senado de la Nación.

Su apreciación de la Argentina de hoy, en la que considera "fundamentales a los periodistas", dista mucho de aquellos años en los que ejerció el periodismo. Desde sus columnas en el diario británico de Buenos Aires Cox contribuyó a salvar a muchas personas de una segura desaparición durante el último gobierno militar.

Distinguido por su lucha por los derechos humanos en el país, Cox, de 78 años, no dudó en sostener que "acá hubo realmente un holocausto", y para convencer al auditorio contó lo que vio en una pared de la Superintendencia Federal cuando estuvo detenido tres días durante la dictadura: "Una esvástica enorme en una pared".

Por iniciativa del senador Eduardo Enrique Torres (Frente Renovador de la Concordia-Misiones), le fue entregada a Cox la Medalla de Oro del Bicentenario. Previamente se realizó un panel sobre Periodismo y democracia: desafíos pasados, presentes y futuros, moderado por la legisladora María Eugenia Estenssoro (Alianza Coalición Cívica-Capital), del que participaron su colega Norma Morandini (Alianza Frente Cívico-Córdoba) y los periodistas Jorge Lanata ( DDT , Canal 26) y Hugo Alconada Mon, de La Nacion.

Aplaudido por colegas suyos, entre quienes se vio a Uki Goñi y Silvina Walger, Cox admitió que la distinción que se le otorgaba era "algo muy especial" para su familia, porque "todos han tenido heridas".

"Esta medalla es un símbolo que representa nuestro respeto a los periodistas que no pudieron hacer algo. Yo soy extranjero, pero siempre he pensado como argentino. Y creo que siempre es posible hacer cosas y siempre es posible salvar vidas", sostuvo en su discurso de agradecimiento de la distinción.

"No hay que olvidar el pasado. Hay que buscar el pasado, pero no para empeorar el futuro", consideró Cox, que instó a "no ser turistas, a trabajar" por la libertad.

También exhortó a sus colegas a "decir las cosas como son". Y añadió: "El periodismo es muy fácil, porque se trata de ser honesto. La democracia está, los derechos humanos están y voy a seguir trabajando para seguir fortaleciendo la democracia".

Durante la reflexión sobre el periodismo y la democracia, Morandini recordó su pertenencia "a la familia del dolor (tiene dos hermanos desaparecidos)", y admitió: "Cada uno de nosotros confunde bastante la vida personal con la vida del país".

Tras recordar su vida en el exilio y referirse a la manera de hacer periodismo con el regreso de la democracia, planteó su preocupación por la "gran confusión entre prensa y propaganda" y por el "uso de los canales públicos por su manera de ridiculizar lo que se dice".

La periodista y actual senadora nacional evitó identificar a los funcionarios a los que criticaba, pero señaló que si bien no le molesta que "los funcionarios twitteen, nos tienen que dar información". Y remató: "En un régimen personalista y antidemocrático sin opinión no hay política, pero sin política no hay democracia".

Breve y contundente, Jorge Lanata afirmó que "es un gran momento para rendirle la verdad al pasado" y calificó a Cox como "alguien que hizo su trabajo, que no vive de recuerdos ni de subsidios y siguió su vida adelante". Tras recordarle al auditorio El rinoceronte , la obra de teatro de Eugene Ionesco considerada una gran metáfora sobre el autoritarismo, Lanata dijo que "a veces los países se vuelven rinocerontes".

Hugo Alconada Mon destacó que Robert Cox "ha empujado los límites" del periodismo y tuvo una especial mención para la esposa del periodista, Maude Daverio, "por el coraje" de haberlo acompañado en los difíciles días de la década del 70.

"Este es un oficio donde los límites no son estables", indicó Alconada Mon al elogiar a Cox por su manera de "no quedarse con lo inmediato, por buscar el balance y evitar las reducciones simplistas".

Tras considerar que "hoy vivimos en democracia, con tropiezos y retrocesos", Alconada Mon concluyó: "Cox tuvo que marcharse al exilio, otros no vivieron para contarlo".

Aunque sobrevoló durante buena parte de la ceremonia la crítica a actitudes del Gobierno en la relación con la prensa, sólo hubo un cuestionamiento con nombre y apellido. La senadora Estenssoro hizo mención a las declaraciones del actual director de la agencia oficial de noticias Telam, Martín García, quien habló de militantes y no de periodistas.

"El periodismo es independiente, si no, es propaganda", sostuvo Lanata, al calificar a García como "lamentable" y plantear que su pensamiento "es nazi".

Para Morandini, "es un contrasentido que ni desde las organizaciones de derechos humanos ni desde los periodistas salgamos a cuestionar (a García). Cuando no se aprecia la libertad, se actúa como esclavo y se considera a los demás como esclavos".

LA DISTINCION, PARA LA FAMILIA

“Maude, Maude”, fue lo primero que dijo Robert Cox al recibir la Medalla del Bicentenario. Y su esposa, que estaba sentada en primera fila con un ramo de rosas, se acercó a compartir la distinción y saludó con un beso al galardonado. Colegas, familiares y amigos destacan que su esposa y sus hijos han vivido en carne propia las dificultades del trabajo de Cox en la Argentina. Su hijo Roberto regresó al país y se dedica al teatro underground, mientras que David, autor de Guerra sucia, secretos sucios, el libro que cuenta la vida de la familia durante la dictadura, “quiere volver”, contó Cox al recordar que está establecido en Atlanta, Estados Unidos.

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