"Hay que formar cabezas y no dar a los alumnos datos inútiles"

Atilio Alterini quiere reformar el plan de estudios y que los docentes "se dediquen más"
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16 de diciembre de 2001  

Atilio Alterini, flamante decano electo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se define como "un académico" y quiere imprimir ese sello a los próximos cuatro años de su gestión, que comenzará en marzo próximo.

Para eso, adelantó que impulsará una actualización del plan de estudios de la carrera, para incluir las nuevas temáticas que necesitan manejar los abogados, y que exigirá "más dedicación" a los docentes y a los alumnos.

Amable y conciliador, reconocido por partidarios y opositores por su buen trato y sus diplomas profesionales, Alterini cree que la tarea de la facultad es hoy "formar cabezas y no llenar de datos". Ante la preocupación por el futuro laboral que ve en sus estudiantes, Alterini, padre de cinco hijos, defiende un discurso positivo. "Les digo que, a pesar de la coyuntura, los mejores tienen trabajo y son buscados", dijo, en diálogo con LA NACION.

Abogado recibido en la UBA en 1960, especialista en derecho civil y comercial, profesor titular y autor de más de veinte libros, con buenas relaciones con Franja Morada, Alterini sucederá en el cargo a Andrés D´Alessio, que ocupó el decanato durante los últimos ocho años y ahora planea ser candidato a rector de la UBA. En esos años, Alterini fue representante por la mayoría en el claustro de profesores del consejo directivo. Preside el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, desde donde quiere "acercar el derecho a la gente y desacralizarlo".

-¿Cuál va a ser la orientación de su gestión?

-D´Alessio deja una facultad organizada, financiada y prestigiosa. Así, dirigir la facultad será continuar una gestión. Sin embargo, creo que tenemos que revisar el plan de estudios, porque la última reforma se hizo en 1985 y desde entonces ocurrió la revolución tecnológica, la explosión informática, la manifestación de la biotecnología y el aterrizaje del mercado y la globalización. Con la misma estructura del plan de estudios en dos ciclos -común y orientado-, hay que revisar los objetivos de las asignaturas.

-¿Cómo piensa introducir los nuevos contenidos?

-Los nuevos contenidos, como el derecho del consumidor, del medio ambiente, de la competencia, de las comunicaciones, marcas y patentes, y negocios internacionales, se pueden incluir en el ciclo profesional. Pero, además, en la tarea de formar cabezas y no llenar de datos inútiles debemos encontrar los ejes centrales de cada materia.

-Muchos profesores titulares no tienen contacto con los estudiantes.

-Los profesores somos dadores de sangre. Un docente de dedicación simple de máxima antigüedad, como es mi caso, gana $ 198. Sin embargo, les voy a pedir que donen más sangre, que se dediquen más, que estén más a disposición de los alumnos. Para eso vamos a usar las ventajas de Internet: cada uno de los 150 profesores titulares tendrá su página web a disposición de las consultas de los alumnos, y haremos un archivo con las grandes clases de estos profesores. En la facultad hay, además, 900 docentes adjuntos para 1800 cursos, por lo que los titulares no están lo suficientemente cerca de los alumnos. Estos serán modos de acercarlos.

-¿La cantidad de alumnos (unos 28.000) representa un problema en la facultad?

-El ideal es un profesor para cada alumno. Pero eso no es posible. La universidad masiva es un dato de la realidad. Tenemos que encontrar los métodos de enseñanza y de estímulo para una universidad masiva.

-¿Cuántos abogados hay en la Argentina?

-Unos 100.000, es decir, uno cada 300 habitantes. En el Colegio Público de la Capital Federal estamos incorporando 15 abogados por día. En los Estados Unidos hay un abogado cada 400 habitantes, pero existe una diferencia cultural: allí nadie instala una línea telefónica ni firma un contrato sin consultar antes a su abogado. Aquí no sucede. Desde el Colegio Público estamos armando manuales de educación legal popular para acercar el derecho a la gente y desacralizarlo.

-¿Qué puede hacerse desde la facultad?

-Quiero impulsar la obligatoriedad de que los abogados cumplan un número de horas al año en cursos de actualización para poder ejercer la profesión. Y la facultad podría dictarlos.

-¿La abogacía está desprestigiada?

-Sí, hemos sufrido en la estimación social por los desgobiernos, por los autoritarismos. Hoy el derecho está en crisis por la irrupción de los economistas en el escenario político y la decisión por el principio de eficiencia y no por el de justicia.

-¿Esta es una inquietud en los estudiantes?

-No. La gran preocupación que tienen es el futuro profesional. Algunos profesores tienen un discurso pesimista. Mi discurso es antitético, pero no estúpido. Los mejores son buscados, tienen trabajo. Creo que no les estamos pidiendo a los alumnos el máximo de sus capacidades.

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