Intervienen la Casa Argentina en París

Por decisión de Giannettasio, la residencia será supervisada por la embajada
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22 de junio de 2002  

PARIS.- La Casa Argentina de la ciudad universitaria de París fue intervenida por orden del Ministerio de Educación luego de un incidente ocurrido en la noche del miércoles, cuando el director de la institución, Juan José Russo, irrumpió en las habitaciones de cuatro residentes mujeres.

La incursión tenía como propósito exigir la remoción de una sábana colgada días antes desde una de las ventanas como señal de protesta por una orden de expulsión dictada en contra de varios residentes.

En su acción, Russo fue asistido por su secretaria y dos agentes de la seguridad, que abandonaron el lugar tan pronto se dieron cuenta de la naturaleza menor del disturbio. Según la ley francesa, ni siquiera la policía puede hacer allanamientos nocturnos, aun contando con una orden judicial. En pleno llanto, una de las jóvenes pidió auxilio al embajador argentino, Juan Archibaldo Lanús, quien informó de lo ocurrido a la Cancillería y ésta, a su vez, al Ministerio de Educación.

Allí, por instrucción de la ministra Graciela Giannettasio, se dispuso colocar en manos de la representación diplomática argentina en París la "supervisión total" de la Casa Argentina. Lanús se reunirá pasado mañana con los residentes para determinar la mejor forma de manejar la institución.

El Ministerio de Educación tendrá que decidir en estos días el futuro del actual director. Lo hará sobre la base del último incidente y de un sumario que le fue enviado por la embajada. En abril último, la ministra Giannettasio había pedido la intervención diplomática para tomar "declaración a miembros, empleados, residentes y pasajeros de la institución con el fin de deslindar responsabilidades".

Repercusión francesa

Las tribulaciones de la Casa Argentina, motivo ya de notas publicadas en LA NACION, llegaron a las páginas de la revista francesa Le Nouvel Observateur.

En un artículo titulado "Tango d´enfer ˆ la Maison de l«Argentine" (Tango de infierno en la Casa de la Argentina), el semanario dio cuenta de los cargos que se le imputan a Russo, por haber incrementado el número de empleados desde que se hizo cargo de la casa, en octubre último. Entre ellos se encontrarían la hija de un diputado de San Juan y una amiga encargada de la seguridad.

"El nuevo director había decidido también renovar la biblioteca y confiar los trabajos a su mujer. Y habría hecho comprar material de video y de informática. ¡Todo en plena bancarrota de su país! -destacó la revista-. El 2 de abril, dos de los asalariados, el ecónomo y la secretaria, fueron echados por "falta grave". ¿Cuál fue su grave delito? Haber respondido a preguntas de periodistas argentinos."

Concluye que la Casa es un "microcosmos metafórico de la sociedad civil argentina frente a la clase política corrupta", aunque admite que hay una "pequeña esperanza" en la decisión del Ministerio de Educación argentino de abrir una investigación.

El director Russo atribuye las acusaciones en su contra a "grupos ultraminoritarios con intereses políticos y financieros no disimulados". En una carta a LA NACION, vinculó el despido del ecónomo a irregularidades como la "manipulación de datos contables" que le habrían permitido aumentarse el sueldo a 3000 dólares. Esta situación es investigada por una empresa auditora que dará a conocer sus resultados "en los próximos días".

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