Kofi Annan: "El mundo ha entrado en el siglo XXI por un portal de fuego"

Fueron las palabras del secretario general de la ONU al recibir el premio Nobel de la Paz, haciendo referencia a los atentados del 11 de septiembre
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10 de diciembre de 2001  • 13:12

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, reconoció hoy al aceptar el premio Nobel de la Paz que el mundo "ha entrado en el siglo XXI por un portal de fuego", pero se mostró confiado en superar esta situación mediante el diálogo y la preocupación por el individuo.

"Hemos entrado en el siglo XXI por un portal de fuego", dijo en una metafórica referencia a los atentados del 11 de septiembre, que ensombrecieron el centenario del Premio Nobel que se celebra en Oslo y han forzado a tomar enormes medidas de seguridad.

Annan añadió que aquel acontecimiento, del que fueron víctimas gentes de muchos pueblos, géneros y condiciones, debe "hacernos ver que la humanidad es indivisible" y las personas vulnerables a los mismos males.

Los atentados contra EE.UU. dejaron claro que "la paz no es propiedad de los estados o de pueblos, sino de cada uno de los miembros de una comunidad", explicó.

"La soberanía de los estados no puede utilizarse como excusa para la violación de los derechos humanos", apuntó a continuación, para añadir que "un genocidio empieza con el asesinato de un solo individuo a quien matan no por lo que haya hecho, sino por lo que es".

Annan, que citó párrafos de la Biblia, el Corán y el Talmud, abrió su discurso con el ejemplo de una niña afgana recién nacida, a la que su madre cubre de mimos como cualquier otra madre del mundo, con la diferencia de que probablemente no cumplirá los cinco años.

Para el secretario de la ONU, el destino de esa niña afgana, nacida bajo "condiciones que muchos de nosotros considerarían inhumanas", es exponente de otros muchos destinos igual de difíciles en muchas partes de un mundo marcado por la desigualdad.

"Todos tienen derecho a una vida de dignidad, ya sean inmigrantes en Europa o en América, mujeres en Afganistán o pobres en Africa", dijo.

Estos individuos son ilustrativos de lo que debe ser "la preocupación central de la ONU en el nuevo siglo", el ser humano.

A lo largo de su discurso, el secretario general insistió también en la interdependencia en el mundo actual y la necesidad de utilizarla como factor constructivo y no como fuente de conflictos.

La organización que dirige, y que comparte con Annan el premio otorgado hoy, tiene tres prioridades: "erradicar la pobreza, prevenir los conflictos y promover la democracia".

Annan recordó que la ONU se creó "a mitad de un siglo que quizás haya sido el más mortífero de la historia, como un foro de las naciones en que todos son iguales".

En cambio, expresó su confianza en que en el nuevo siglo haya una "profunda concienciación de que la vida humana es sagrada".

Con la distinción a Annan y la ONU, el Nobel de la Paz cumplió este año su centenario, ocasión que dio pie a una reflexión sobre la trayectoria de estos premios, el primero de los cuales fue otorgado en 1901 para el fundador de la Cruz Roja, Henri Dunant.

Annan acabó homenajeando la institución noruega con estas palabras: "La mayoría de las naciones tienen monumentos a sus guerras, la paz no tiene panteones ni desfiles de victoria, sólo tiene una cosa: el premio Nobel de la paz".

El presidente del Comité Nobel de Oslo, Gunnar Berge, dijo en su discurso de apertura que en sus 100 años de existencia los premios "han intentado poner el acento en la necesidad de cooperación internacional y buscar formas de prevención de los conflictos".

Berge expresó asimismo su "sorpresa" por el hecho de que ésta sea la primera vez en que se distingue a Naciones Unidas como institución y, a continuación, elogió la labor de Annan, quien "ha devuelto el prestigio a la ONU".

La ceremonia estuvo rodeada de enormes medidas de seguridad, como no se habían visto en Oslo en los cien años de historia del premio, pero por encima de los dispositivos de control para el acceso a la alcaldía de la capital noruega la ceremonia discurrió en una atmósfera de sobria solemnidad.

El acto se abrió con un solo de viola, al que, tras el discurso de Berge siguió el "gospel" "Sometimes I feel like a motherless child", y estuvo presidido por la familia real noruega.

Fuente: EFE

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