
La Academia de Letras se enojó con la TV
También con la radio; críticas al Comfer
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El mal uso de la lengua en los medios audiovisuales y la proliferación de contenidos subidos de tono en el horario de protección al menor vuelven a poner a la TV y a la radio en la mira.
Esta vez, la Academia Argentina de Letras envió una enérgica nota al Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), órgano de contralor, en la que reclama la aplicación de sanciones y la guía de contenidos vigente para los medios audiovisuales.
Al expresar su "preocupación por el lenguaje soez, al que se suma la procacidad en ciertos programas", la Academia que preside Pedro Luis Barcia pidió que se cumpla el horario de protección al menor y que se sancionen los excesos, porque "la mala costumbre se extiende, el gusto se corrompe y la mente de los más inermes se deforma".
"El problema es doble, porque no sólo se vulgariza la lengua, que es nuestra herencia cultural, sino que se empobrece con el argumento de que al público le gusta esa bajeza expresiva. Esa pobreza repercute en la calidad de la democracia, porque un ciudadano que no puede expresarse es cautivo de sus limitaciones y carece de matices y de precisión para comunicarse", dijo Pedro Luis Barcia a LA NACION. Al asunto en debate se suma un dato elocuente: en lo que va del año los canales privados de TV -Telefé, América, 9 y 13- acumularon un millón de pesos en multas por varias infracciones. El llamado "canal de la familia", Telefé (Grupo Telefónica), es el que más faltas cometió: 49 por un total de $ 205.000. Le sigue Canal 9 (Daniel Hadad), con 46 faltas por $ 102.747. Luego está América (Avila-Vila-Manzano), con 40 infracciones por $ 85.897. Y cierra la lista Canal 13 (Grupo Clarín), con sólo 29 faltas por $ 80.000.
La reciente acción de la Academia de Letras se contextualiza en la iniciativa desplegada el año último, junto con sus pares de Educación y Periodismo, frente a la extensión de la vulgaridad de los contenidos televisivos. Desde entonces, pese a las diversas jornadas de debate en espacios académicos, el lenguaje siguió empobreciéndose y amenaza -según las diversas voces consultadas por LA NACION- convertirse en un problema social.
El interventor en el Comfer, Julio Barbaro, dijo que toma la carta de la academia como "un aporte más. En diez días procuraremos reunirnos con las academias de Letras y de Periodismo, entidades como Fund TV, los canales y los avisadores para recibir las quejas y generar propuestas. No alcanza con un Estado castigador que sólo cobre las multas".
Añade miga al debate lo sostenido por la escritora Ivonne Bordelois, en su libro "La palabra amenazada" (El Zorzal): "Cuando palpamos la increíble estrechez de la franja verbal de los diarios, la televisión y la literatura best seller de nuestra época, nuestro lenguaje es atacado y destruido".
Tras expresar su alarma por la pobreza del vocabulario de muchos comunicadores en radio y TV, Barcia agregó que "es necesario buscar la mayor precisión, evitar la vaguedad y encontrar la mayor riqueza expresiva al comunicar. He propuesto la creación de un Manual del español para la TV que pueda enseñarse en las facultades de comunicación del país".
Iniciativas al respecto ya hubo. En Canal 13, Rosalía Montes y Mabel Morano elaboraron un "Manual de emergencias lingüísticas", que contiene tanto recursos gramaticales como léxicos. En la televisión española existe un texto al uso. Al ver los noticieros de ese país, es notable la riqueza de vocabulario de los comunicadores de la península comparados con los locales.
Autocrítica
Consultado sobre la ausencia de un puente que una las acciones desplegadas por las academias y la industria audiovisual que programa de acuerdo con el rating y las necesidades de la pantalla, el filósofo Santiago Kovadloff dijo: "Desde las academias no hemos logrado persuadir a los factores de poder de la necesidad de nuestras iniciativas. Nuestros planteos son correctos académica y éticamente, pero tenemos dificultades para razonar política y estratégicamente".
Para el periodista Mario Mactas, de Radio Continental, "el lenguaje no se ha empobrecido por culpa de la TV, sino que la lengua televisiva es pariente del idioma patéticamente básico a la que está reducida la comunicación entre los argentinos, una vez que han caído los mitos de que somos cultos, blancos y llenos de creatividad".
Mario Pinto, ex director ejecutivo de Canal 7 y creador de señales de TV por cable como Cablín, Bravo y otras, buceó en otra perspectiva para explicar el empobrecimiento del lenguaje en los medios, "que incluye la gráfica, porque se escribe con muchos errores. En una búsqueda desesperada de rating, la TV exagera el habla popular y crea un arquetipo de lo popular que termina en una caricatura. Hay un apetito por el código marginal, el adolescente. Los guionistas descuidan el idioma y exacerban el habla vulgar".
Para Pedro Simoncini, que preside la Fundación Contenidos, "el volumen de la radiodifusión hace que hoy se constituya en un verdadero problema social y las soluciones hay que articularlas con la industria y con la sociedad civil". Sostuvo que la defensa de la lengua y de unos valores éticos en los medios hacen a la reconstrucción actual del país. Y Luis Majul adjudicó el problema a que "el lenguaje pobre de la TV es reflejo de la lengua pobre de la Argentina. Además de que, en su búsqueda de impacto y de rating, la televisión amplifica todo".
El gerente artístico de América, Jorge Maestro, dijo que el empobrecimiento del lenguaje en la TV es parte de "la falta de rigor en el sistema de producciones televisivas. Los actores ya no respetan los libretos y hay muchos libretos improvisados. Migré usaba las palabras para hacer el amor y hoy se hace el amor directamente".
Daniel Hadad coincidió con el diagnóstico de la pobreza de la lengua en los medios, pero defendió a la TV al decir que "el lenguaje de la tele es pobre porque la sociedad habla mal. La cultura se ha degradado y la TV no es la excepción. Mejorar la formación de la gente de la TV es muy complicado".
También Héctor Grigioni, que fue productor estrella de la diva Susana Giménez y trabajó últimamente en la TV de Miami y Puerto Rico, tuvo su opinión sobre el tema: "El problema es más complejo. En la TV es pobre la lengua, las producciones y la creatividad. Dos de los conductores que mejor hablan son Canela y Pancho Ibáñez".
Agregó: "El mal uso del lenguaje no es decir sólo cosas soeces, sino también no escuchar y hablar cualquier cosa. Hay, además, guionistas que escriben mal y conductores que gritan, no escuchan y están en permanente estado de ansiedad".
Palabra de académico
Pedro Luis Barcia
- "El problema es doble, porque no sólo se vulgariza la lengua, que es nuestra herencia cultural, sino que se empobrece con el argumento de que al público le gusta esa bajeza expresiva."
- "Esa pobreza (del lenguaje) repercute en la democracia, porque un ciudadano que no puede expresarse es cautivo de sus limitaciones y carece de matices y de precisión para comunicarse."
- "Debe cumplirse el horario de protección al menor y sancionarse los excesos, porque la mala costumbre se extiende, el gusto se corrompe y la mente de los más inermes se deforma."
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