La colección del modisto, la subasta del siglo

Alicia de Arteaga
(0)
3 de febrero de 2009  

Mucha tela para cortar habrá en la subasta de las colecciones del modisto Yves Saint Laurent y de su compañero Pierre Bergé, que prepara Christie’s para el próximo 23 en el Grand Palais, de Paris. Bajo la cúpula vidriada del museo de Champs Elyssés, donde ayer cerró la mega de "Picasso y los maestros", tras 83 horas corridas de puertas abiertas y el récord de 750.000 visitantes, se exhibirán los 733 lotes que reunieron a lo largo de cincuenta años de coleccionismo Yves Saint Laurent y su compañero, mecenas y socio Pierre Bergé.

Tímido, exquisito y genial, Yves comenzó su carrera junto a Christian Dior, antes de inicialar su propia marca que lo convertiría en el francés más famoso y millonario de la alta costura francesa del siglo XX.

YSL puso su firma en el primer smoking con forma de mujer y vistió toda su vida a la diva Catherine Deneuve, una de sus musas más queridas. Pero la verdadera debilidad del modisto fue el arte, que supo llevar a las pasarelas con la forma de un vestido, como es el caso de la pintura de "Composición con rojo, azul y negro", ejecutada por Piet Mondrian, en 1922, que será rematada con un estimado de 10 millones de euros.

Si se cumplen los pronósticos de Christie’s, lo dijo ayer desde París la experta Carine Decroi, la subasta del gran Yves dejará un récord de 300 millones de euros, el valor más alto logrado en la historia por una colección individual.

Hasta hoy se exhibe una selección de la colección en Londres, plaza favorita de los compradores llegados de Rusia, China y los países árabes. Será la primera vez que París tenga en sus manos un as para conseguir liderar el mercado de arte. Este cambio de estrategia y posicionamiento tiene mucho que ver con la eliminación de las trabas aduaneras, pero también con la influencia del todopoderoso Francois Pinault , dueño de Christie’s desde 2000, y de las tiendas Au Printemps y Gucci.

Coleccionista de arte contemporáneo, Pinault tiene previsto inaugurar el 6 de junio, un día antes de la apertura de la Bienal de Venecia, su propio museo en la Aduana del Mar, maravilloso edificio enclavado sobre el Gran Canal , frente a la Plaza de San Marco, refuncionalizado para albergar la colección Pinault por el arquitecto nipón Tadao Ando.

Los tres cuadros más importantes de YSL llevan la firma de Picasso, Mondrian y Matisse: esas tres pinturas suman cien millones de euros. Pero hay además un conjunto excepcional de objetos de arte que Yves y Pierre atesoraban en sus departamentos de la rue Bonaparte y la rue Babilone. Desde 1969, cuando compraron el dúplex de la rue Bonaparte, comenzaron a comprar cuadros, objertos de arte, esculturas, muebles firmados y obras de la antigüedad grecorromano, simplemente por instinto, sin el consejo de nadie. Algunos privilegiados visitaron la casa antes de ser retiradas las colecciones en compañía de André Meyer, director de Christie’s, gran conocedor y buen amigo de los argentinos y aseguran que la recorrida fue digna de la Mil y Una Noches. La manera de ubicar los objetos en una superposición sin pausa, confirmaba una faceta barroca del diseñador, víctima del "horror vacui". A la manera de los grandes coleccionistas estilo Ortiz Patiño, Warhol, Rockefeller o Blaquier, YSL compraba con la misma pasión un sillón Dragó de los años veinte o un torso romano o una acuarela de Cézanne.

En declaraciones a la prensa, Pierre Bergé, la mente financiera de la pareja, dijo que la subasta se concreta por razones benéficas. Lo recaudado será destinado a la investigación del SIDA. Emocionado, Bergé admitió que el arte era el eslabón más fuerte de la unión entre ambos: "Discutíamos por muchas pequeñas cosas, jamás por la compra de una obra" . Acompaña la subasta un catálogo de cinco volúmenes y 1800 páginas guardados en un cofre de madera que pesa 10 kilos y cuesta 200 euros.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.