La crisis llega a los colegios privados

También provoca inquietud el aumento en el nivel de morosidad; buscan soluciones alternativas
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4 de diciembre de 2001  

Incertidumbre. Esa es, quizás, la palabra que mejor resume la situación de los colegios privados en relación con la matrícula de alumnos para el año próximo.

Según explicaron a LA NACION directores, autoridades educativas y consultores del área, en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia, la rematriculación de los estudiantes para el próximo ciclo lectivo no será muy inferior, en cifras, a la de este año, pero sí se está demorando más que lo previsto. Algunos, sin embargo, predicen que caerá llamativamente.

Lo que más preocupa a los institutos privados es el alto grado de morosidad que se registró este año y el que proyectan para 2002. En varios institutos advirtieron que se duplicó, alcanzando el 35%. En la provincia de Buenos Aires, según Juan Odriozola, director provincial de Educación de Gestión Privada, alcanza el 17 por ciento.

Las autoridades escolares ya no saben qué hacer para enfrentar sus elevados costos y, al mismo tiempo, evitar recortar salarios docentes. La mayoría de los establecimientos ofrece a los padres descuentos del 20% en las cuotas, facilidades de pago y mayor cantidad de becas (en la provincia este año crecieron un 9%), y piden colaboración a las familias. Por ejemplo, que los padres organicen festivales para recaudar fondos e, incluso, que acepten un sistema de trueque, por el cual algunos mayores que no pueden pagar las cuotas trabajen en la escuela como albañiles o pintores.

Especulación

El panorama no es fácil. En relación con la matrícula, Patricia Morgade, de la Secretaría de Educación porteña, señala: “En los colegios privados porteños viene cayendo sistemáticamente, de 98.681 en 1998, a 95.183, en 2000, y a 93.000 en 2001. Todo indica que va a seguir bajando. Además, se está produciendo un pasaje del sector privado al público, sobre todo en lo que hace a la educación media”.

Según el consultor Patricio Orozco, en relación con las reinscripciones para 2002 se nota que las familias visitan el colegio y se interesan, pero no confirman la decisión.

Pero los directores pintan una realidad distinta. Comentan que notan gran preocupación en los padres, pero no necesariamente la decisión de sacar a sus chicos del colegio. “La matrícula de 2002 viene bien”, observa Luis de Risso, del Colegio porteño San José. Atribuye la buena matriculación a que la cuota mensual del colegio es razonable (210 pesos) y a que, en los últimos tiempos, el instituto ofrece un descuento por hermanos (25% para el segundo hermano, 50% para el tercero y el cuarto no paga).

También Gerardo Suárez, titular de la Dirección de Educación de Gestión Privada porteña, coincide en que muchos padres prefieren esperar hasta febrero para anotar a sus chicos. “Como saben que hay vacantes, no se juegan. Además, hay más movilidad; ningún establecimiento tiene la matrícula cautiva”, admite.

Perpetuo Lentijo, titular de la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas, que agrupa a más de 800 colegios privados de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, tiene una visión similar. “Contra todos los pronósticos, la rematriculación no caerá –dice–. Pero es cierto que es cada vez más lenta.”

Juan Odriozola también afirma que la rematriculación es buena para 2002. “Hay un traspaso de alumnos de colegios más caros a los parroquiales, más baratos”, afirma.

Atrasos

La directora general del Río de la Plata, Magdalena Ortiz Ríes Centeno, comenta que la morosidad crónica no varió, pero que este año se notó incumplimiento en la fecha de pagos.

Lentijo va más lejos. Dice que este año la morosidad alcanzó niveles que superaron el 35%, cuando lo razonable era tener un índice de 5 al 10%. Además, pinta un duro panorama en caso de que no cambie la legislación. “En la Capital existe la ley N° 400, por la cual se puede pedir el pase del chico si adeuda más de tres cuotas. En la provincia no existe esta norma. Por eso, los padres especulan y se aprovechan”, comenta.

Pero los colegios no viven ajenos a la crisis y contemplan casos individuales. “Hay que sostener a las familias hasta que mejore la situación”, señala Ortiz Ríes Centeno.

El sacerdote Rafael Velasco, rector del Salvador, comenta que el 23% de los padres pide becas. También Federico Johansen, de Los Robles, explica que en los dos últimos años se duplicó el pedido de becas, que alcanza al 10% de su alumnado. Y propone créditos preferenciales para el sector privado y que existan fondos comunes de inversión que compren inmuebles de los colegios y que luego se los alquilen.

Según el consultor Orozco, “la solicitud de becas creció un 35% este año, mientras que la cuota de los colegios ha bajado un promedio de 25% desde 1998”.

Lentijo cree que “de aquí a marzo cerrará un número importante de colegios por el empobrecimiento de la clase media”.

Algo es seguro. La segunda quincena de febrero será determinante para el futuro de varios colegios.

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