La cultura mueve cada vez más millones

Mariano De Vedia
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11 de mayo de 2003  

El mundo de la cultura en la Argentina genera recursos por $ 7363 millones, que representan más de la mitad de lo que produce el sector de los supermercados y superan en un 50 % a los de la industria automotriz.

A esa conclusión llega el Informe de Indicadores Culturales 2003, elaborado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que se conocerá a fines de este mes.

La investigación permite descifrar, además, cómo cambiaron los hábitos y consumos culturales de la población, que ahora gasta en libros cuatro veces más que en el cine. Incluso, el alquiler de videos supera a lo que se recauda en la pantalla grande.

El relevamiento mide el aporte de la cultura a la economía argentina, con datos correspondientes a 2001, y saca a la luz el impacto que produce cada área de la cultura en la economía del país.

Los $ 7363 millones equivalen al 2,8 % del PBI e incluyen la inversión publicitaria en medios, las ventas de libros, alquileres de videos, las recaudaciones por las entradas de cine y la industria fonográfica, suscripciones a la TV por cable y la TV satelital y el mercado del arte.

El estudio fue dirigido por el poeta y ensayista Patricio Lóizaga, director del Instituto de Políticas Culturales de la Universidad Nacional de Tres Febrero, y complementa la investigación realizada el año último, en la que se midió el gasto público en el área de cultura.

Dicha suma asciende a $ 398,3 millones, con una gran disparidad entre las distintas jurisdicciones, como se informa por separado. También se analiza en el informe el desarrollo de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y se determina que el 15% de las asociaciones del tercer sector son culturales.

Más que los autos

Al medir el movimiento de recursos durante el año 2001, el estudio señala que el sector cultural produjo ese año un monto de $ 7363 millones, frente a $ 13.508 millones de las ventas en supermercados y $ 5000 millones de la industria automotriz.

"No hay políticas culturales sin diagnóstico y no hay diagnóstico sin indicadores", explicó Lóizaga, al anticipar los detalles del informe a LA NACION, tras señalar que en el mundo existe una demanda creciente de más transparencia en el mercado cultural y las instituciones del área.

La dimensión económica de los consumos culturales fue definida a partir de consultas con las cámaras y asociaciones de cada sector, lo que arroja conclusiones muy sugerentes, que permiten avanzar en el perfil de los nuevos consumos y hábitos culturales de la población.

Entre los números que sorprenden se encuentran los $ 650 millones que registra el mercado editorial y los $ 211 millones que surgen del alquiler de videos, por encima de la recaudación por las entradas de cine ($ 154 millones) y de teatro ($ 70 millones).

La mayor proporción es aportada por la inversión publicitaria en medios ($ 2682,5 millones), seguida de la TV por cable ($ 2371,2 millones), como se indica en la infografía que acompaña esta nota. No aparecen como muy significativos, en cambio, los recursos que genera el mundo del arte ($ 13,2 millones), según el estudio.

El informe señala que en el mercado editorial conviven librerías que facturan $ 2000 por mes hasta grandes cadenas (Distal, Yenny, Cúspide) que superan los $ 300.000 mensuales de facturación. Considera, además, que el gasto en libros promedio por habitante en la Argentina de 2001 ascendió a 18 pesos.

Lóizaga se mostró sorprendido por el volumen y la dimensión del alquiler de videos, que supera en un 30% la venta de entradas de cine y triplica las ventas de entradas de teatro. Según la Unión Argentina de Editores de Videos existen en el país 2550 videoclubes, con un promedio de 1831 alquileres mensuales por local. El promedio anual de gasto por habitante, se añade, alcanza a 5,90 pesos, de acuerdo con los datos del relevamiento.

"A pesar de todo, los recursos que genera el video representan apenas el 10% de lo que factura la TV por cable, que basa sus ingresos en las suscripciones de los abonados, muy por encima de lo que genera por publicidad", explicó Lóizaga.

El informe señala que en 2001 existían 5,2 millones de suscriptores de TV por cable, cifra que al año siguiente bajó a 4,7 millones, con 1500 operadores de cable. La TV satelital, en tanto, reúne a 280.000 abonados.

El criterio de la Unesco

El director del Instituto de Políticas Culturales precisó que la inclusión del sector de los medios de comunicación en el relevamiento responde al criterio que aplica la Unesco en sus informes mundiales, que los incluye y los jerarquiza como indicadores culturales.

"La dirigencia política no le ha dado al área de la cultura el valor estratégico en términos de desarrollo e inclusión social, importancia que sí se le asigna hoy, por ejemplo, al turismo", reflexionó Lóizaga, convencido de que el próximo gobierno debería asumir la cultura como prioridad nacional.

En ese sentido, el autor del informe sostiene que "desde la perspectiva del desarrollo económico y la inclusión social, no hay turismo sin cultura ni desarrollo cultural sin turismo". Aconseja, así, emprender una alianza estratégica para el fortalecimiento de ambos sectores de la vida nacional.

Uno de los méritos del relevamiento es medir por primera vez en números el aporte que la cultura -un sector muchas veces menospreciado por la sociedad- realiza cada año a la economía argentina.

También contribuye a develar "la opacidad de los mercados de arte y cultura", apunta Lóizaga, al citar palabras del investigador italiano Paolo Garonna, director de la División Estadística de la Comisión Económica para Europa, quien en el Segundo Informe Mundial sobre la Cultura de la Unesco reclama "mayor transparencia tanto en los mercados culturales como en las instituciones culturales".

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