La feria ARCO confirma el fervor por el arte latino en el mundo

La cita española que reúne expresiones contemporáneas tiene a Colombia como país invitado; la Argentina, presente, con una diversidad de propuestas
Martín Rodríguez Yebra
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26 de febrero de 2015  

MADRID.- Observan las obras en silencio, dejan caer alguna pregunta, piden tarjetas, sonríen y se van. Coleccionistas, curadores, directores de museos, mecenas repetían ayer el ritual aquí y allá entre los más de 200 stands de ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo más importante de España.

Día clave: con las puertas cerradas al público general, los galeristas saben que en estas primeras horas de ambiente intimista se juegan el pan. Es impactar o volverse a casa con las pinturas sin vender.

Si algo dejó a la vista el primer vistazo de la 34a edición de ARCO es el creciente protagonismo de América latina en el mercado mundial del arte. De allí provienen 47 de las 218 galerías participantes, una representación sin precedente en la gran feria madrileña. El empujón se potencia con la designación de Colombia como país invitado de honor. Un centenar de sus artistas inundan estos días la capital española de exposiciones en 20 sedes distintas.

"Es inevitable mirar hacia América. La escena latinoamericana es una de las más creativas e innovadoras del arte actual", dijo Carlos Urroz, director de la feria, durante la primera tarde de actividad, cuando en muchos de los stands los expositores terminaban de acomodar sus ofertas.

Así, entre los indiscutidos embajadores del continente aparecen el brasileño Ernesto Neto, quien exhibe sus estructuras colgantes tejidas; los venezolanos Carlos Cruz Diez y el arte geométrico de Jesús Rafael Soto; los cinéticos argentinos Luis Tomasello y Julio Le Parc, con una impresionante instalación presentada por la galería Del Infinito.

A propósito, son siete los espacios de arte argentinos que desembarcaron con pinturas, fotografía, instalaciones de video y esculturas en los inmensos pabellones del Campo de las Naciones, a un paso del aeropuerto de Barajas.

En la sección Solo Projects exhibe Nahuel Vecino los murales de su serie en temple con pigmento azul El reino de este mundo. Y entre las grandes atracciones de la feria resaltan los hombrecitos de Liliana Porter, porteña radicada en Nueva York, que el diario El País eligió como artista invitada para su stand.

Recuperar la vanguardia

ARCO quiere dejar claro que aspira a recuperar terreno como la vidriera de la vanguardia del arte latinoamericano, un lugar que cedió a Art Basel Miami Beach, creada hace 13 años. La gran apuesta es llegar a esos expertos de mirada reflexiva que paseaban ayer entre los stands, rodeados de galeristas ansiosos por atraparlos. Apenas se abrieron las puertas, pudo verse al coleccionista argentino Aníbal Jozami o a la venezolana Ella Fontanals-Cisneros, una de las grandes compradoras del planeta. A gigantes del mercado como la baronesa Thyssen y la pareja Juan Abelló-Anna Gamazo se los esperaba con nervios reverenciales.

Según la organización, entre los invitados VIP suman 300 grandes coleccionistas y otros tantos profesionales (directores de museos, curadores, críticos) de 42 países.

"Notamos un interés creciente por el arte latinoamericano. Incluso más en los curadores que en los coleccionistas. El impulso que significa que Colombia sea el invitado es un impulso para los demás países", comentaba ayer Ricardo Ocampo, director de la galería porteña Document Art. Expone un proyecto que hace dialogar obras del mexicano Ulises Carrión y el peruano José Vera Matos en la sección Opening, en la que se despliegan 27 galerías emergentes, con un máximo de siete años de actividad.

Los conocedores del mercado del arte definen esta plaza como la "feria accesible" entre las grandes de Europa. En un extremo, la Galería Polígrafa ofrece un linóleo de Antonio Ballester titulado Pájaro, por 500 euros. Las obras de Opening parten de los 5500 y el valor medio en los stands del programa general es de 15.000.

Claro que también hay piezas millonarias, como Nature morte, de Picasso, que la española Leandro Navarro ofrece en 1.400.000 euros. Y cuelgan obras de David Hockney, Allen Jones, Andy Warhol, Salvador Dalí, Paul Klee o Joaquín Torres García que se pagan con cheques de muchos ceros. Lo más caro: Quij, de Jean Michel Basquiat, valuado en 2,5 millones de euros.

El gran desafío aquí es, más bien, hallar al próximo gran genio. El nuevo Bacon, como le gusta decir al director de la feria. Las miradas apuntan este año a la frondosa oferta de colombianos, en su particular boom de arte contemporáneo.

"Es algo que estaba allí desde hace tiempo, pero sólo faltaba que mirasen", indicó el bogotano José Roca, curador de arte latinoamericano en la Tate Modern de Londres.

Por ahí se veía ayer a Jorge Magyaroff terminando de pintar la pared donde cuelga su lienzo rojo, desprovisto de bastidores y chorreando sobre el piso. Cualquier evocación de la sangre que tiñó la vida contemporánea de su país es una interpretación libre del espectador.

Los óleos retro de Edgard Jiménez, inspirados en el cine de los setenta y ochenta, sumaron puntos en el de boca en boca, al igual que los bordados porno de María Alejandra Garzón en la galería Doce Cero Cero, y la instalación de pelucas de Mónica Restrepo.

Hoy los reyes Felipe y Letizia inaugurarán la feria; una señal institucional para enviar el mensaje de que la crisis económica que hundió el mercado del arte en España empieza a dar paso al optimismo. De viernes a domingo llegará el momento de la verdad: entre el veredicto del público y la billetera de los grandes capitalistas del arte.

Un continente que pisa fuerte

218

galerías de 29 países

Presentan obras de sus artistas hasta el domingo, en el Campo de las Naciones, cercano a Barajas.

47

son latinoamericanas

Provienen de diez naciones; en total, hay un 50 por ciento más de espacios de América latina que el año pasado.

7

de la Argentina

También es mayor que en 2014 la presencia argentina, con más de 50 artistas representados por siete galerías. Algunas, como Miau Miau, llegan por primera vez, y otras, como Jorge Mara-La Ruche, llevan mostrándose aquí unos 20 años.

4,5

millones de euros

es el presupuesto que maneja la 34a edición de la Feria Internacional ARCO Madrid 2015.

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