La imagen de Leloir inspira hoy a los nuevos discípulos

Hace 30 años ganó el Nobel de Química
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28 de octubre de 2000  

A 30 años de ser galardonado con el Premio Nobel de Química y pasar a la notoriedad mundial, la figura austera y laboriosa del doctor Luis Federico Leloir sigue inspirando a sus discípulos y a las nuevas generaciones de científicos que hoy trabajan en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas-Fundación Campomar, que él dirigió.

Hoy existen allí 17 grupos de investigación con unos 100 científicos y aún trabajan en el laboratorio investigadores que compartieron sus horas de trabajo con el prestigioso hombre de ciencia, como los doctores José Manuel Olavarría y Porrúa, Marcelo Alberto Dankert y Enrique Belocopitow.

También lo hacen jóvenes científicos, como el doctor Gonzalo Prat Gay, director del grupo de investigación en el área "Estructura, guión, función del estudio de proteínas", para quien el nombre de Leloir significa "el compromiso de tener una conducta, solidez y seriedad a largo plazo".

Prat Gay ingresó en el instituto en 1986, un año antes de la muerte de Leloir, para realizar la tesis doctoral. Trabajó hasta 1990, luego emigró a los Estados Unidos y regresó a la Fundación Campomar hace tres años.

El farmacéutico Juan Manuel Crowley, que realiza investigaciones allí desde hace cuatro años, dice que trabajar allí "es un gran orgullo".

También jóvenes, Milagros Bassini, Yanina Lalloz y Eduardo Cafferata se desempeñan en el laboratorio de Biología Celular y siguen fieles al espíritu emprendedor y riguroso del científico, que fue colaborador de Bernardo Houssay. El doctor Leloir ganó el premio Nobel de Química por describir una parte de los complejos procesos metabólicos que permiten al organismo obtener energía a partir de los nutrientes que consume. El investigó especialmente los hidratos de carbono.

Espíritu muy particular

Al conversar con La Nación , sus discípulos, casi sin mirarse, recorrieron un camino lleno de anécdotas de sus vivencias con el entonces ganador del Premio Nobel, fallecido en 1987. "Tenía un espíritu y capacidad empresarial que no era común en el ámbito de la investigación", contó Belocopitow, que, al igual que sus compañeros, todavía puede recordar cómo Leloir se preocupaba por sus colaboradores. "Cuando yo le preguntaba cosas que desconocía, él a veces me decía que no sabía la respuesta. Al cabo de una semana, volvía y me decía que había encontrado algo", recordó.

Hasta que Leloir obtuvo el Nobel, el 27 de octubre de 1970, era poco conocido, pese a que venía trabajando en investigaciones científicas desde hacía varias décadas. Hijo de padres argentinos, había nacido en París en 1906 y le gustaba afirmar que "la bioquímica y yo nacimos al mismo tiempo".

"Cuando se le comunicó la concesión del Premio Nobel, Leloir sólo pensó en compartir el reconocimiento internacional con su equipo de investigación", recuerda hoy su colaborador Dankert. "Me preguntó a mí si podía compartir el premio con otro laboratorio que estaba en una mala situación y yo me animé a aconsejarle que sí", contó, riendo.

Leloir es todo un símbolo para sus discípulos. "Al recibir el galardón, decidió hacer una donación al grupo inicial que lo había acompañado siempre", relató Olavarría y Porrúa.

El Instituto de Investigaciones Bioquímicas que lleva el nombre de Leloir, es una entidad dedicada a la investigación y docencia superior, creada en 1947 y dirigida por el ganador del Premio Nobel durante 40 años. Para ampliar los fondos con que se financian las investigaciones y construir una amplia red social comprometida con el desarrollo científico del país, la Fundación Campomar mantiene un sistema de donaciones, por el cual recibe de particulares un importe mínimo de $ 3 mensuales a través del crédito automático o la tarjeta de crédito (se informa sobre ello por el 4867-2992).

En 1967, Leloir respondió un cuestonario en la sección Columnas de la Juventud, que aparecían en La Nación . Y allí se animó a dar consejos sobre un tema que hoy mantiene candente actualidad, las condiciones que requiere el investigador:"Mucha paciencia y tenacidad para sobrellevar los fracasos; veracidad, laboriosidad y tener una personalidad que facilite el trabajo en equipo".

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