La mirada íntima de los fotógrafos periodísticos

Los reporteros gráficos de LA NACION muestran en BAPhoto las imágenes que registran al margen de su trabajo; instantáneas de sus obsesiones personales
María Paula Zacharías
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13 de octubre de 2015  

Los fotógrafos de LA NACION exponen aquellas fotos que hacen sin normas ni urgencias. No son noticia, sino una necesidad de expresión personal. Con la misma mirada, el mismo dominio del lenguaje fotográfico y un entrenamiento diario en el oficio, comparten en una muestra en BAPhoto esas imágenes que hicieron para ellos (o para sus seguidores de las redes sociales). Son 19 autores, con dos o tres fotos cada uno. "Tienen un nivel de expresividad intensa, metafórica e inquietante", dice Fernando Gutiérrez, jefe de fotografía y curador de la muestra junto con Paula Teller y Silvana Colombo. Los tres, además, son participantes.

Hay fotos que componen ensayos de largo aliento con estéticas bien definidas. De una serie de imágenes mayormente blancas, Gutiérrez elige dos: garzas con aires de estampa japonesa y una cascada tan clara que apenas se percibe. Santiago Hafford compone situaciones bizarras: un superhéroe barrial o un Cristo monumental desmembrado. Gutiérrez integra la muestra Aquí estamos en el CCK y Hafford, Ciudades Miradas, curada por el Photographic Museum of Humanity en Panal. Jorge Bosch eligió una imagen de un ensayo mostrado en su retrospectiva de 2008 en el Centro Cultural Borges. Daniel Pessah expuso dos series en el Centro Cultural Rojas y ahora presenta su siguiente búsqueda, que lo tiene desde hace años retratando la vida de un pueblo, Barra de Valizas, en Uruguay. "Es un lugar al que me gusta ir porque me gustan las fotos que hago", dice con su desparpajo habitual. Las noches en bolsa de dormir, la falta de agua y otras rusticidades no lo desaniman. "Entrás en otro estado", dice.

Emiliano Lasalvia, World Press Photo 2014, juega con las luces de los paisajes nocturnos urbanos y suburbanos. Se mezclan los destellos artificiales con las estrellas, y quizá tenga que ver con su paso por las aulas de Astronomía. Mariana Eliano forma duetos de estructuras que se complementan. Fernando Massobrio ensaya más variaciones con la iluminación. Paula Salischiker tiene una búsqueda particular: los acumuladores. Otras son situaciones inesperadas: "Estaba viniendo al diario y la vi", dice Ricardo Pristupluk. Su foto es una composición formal de vasitos descartables de café acumulados en una reja, documento de la vida contemporánea de oficina.

Otros soportes

Aníbal Greco captura un instante preciso, cuando un perro parece volar sobre un charco. "Es parte de la galería de fotos que subo a Instagram. Está hecha con un iPhone. Debe ser mi primera muestra más allá de las de Agra", cuenta, sin pretensiones. En esa red tiene una audiencia de más 46.000 seguidores. "Me gusta la libertad que te da el dispositivo y compartir una mirada más personal. Además, es menos intimidante que los equipos profesionales, pasás más desapercibido que cuando tenés esos lentes enormes de fotógrafo profesional y podés captar otras cosas", dice. Como muchos, en su trabajo personal prefiere el blanco y negro.

Hernán Zenteno lleva más allá las diferencias técnicas: "Es parte de una serie llamada "35 mm", que surgió de cierto hastío por lo digital en 2006. Son fotos hechas con una cámara de plástico para rollos de 120 que adapté a 35 mm de manera tal que quedaran impresos los agujeros del film, para dar textura y mostrar que fueron hechas en película. Lo curioso es que mucha gente después me preguntaba si había usado una máscara digital o, incluso, me aconsejaron cortarle esa parte. Intento rescatar el simple acto fotográfico de la instantánea".

Aire, cielo, luz, vuelo... El poético trío de imágenes de Colombo pertenece a su serie "La hora azul": "Es esa hora que me corta la respiración, el breve tiempo entre el atardecer y el anochecer, en el cual todo es azul. Ese azul que transmite lo ideal, lo etéreo, la ausencia de límites. No son parte de un trabajo pensado de antemano, de hecho siempre fracasé pensando una idea para luego desarrollarla. Fotografío compulsivamente (cámara réflex, celular o lo que tenga a mano). Luego de un tiempo, cuando veo mis fotos, encuentro constantes, algo sucede de forma subconsciente".

El trabajo de Martín Lucesole también empezó sin querer (es caprichoso el azar). En sus caminatas matinales por Villa Elisa fue encontrando señales desoladas que le pedían un clic: un pájaro mojado, una comadreja aplastada, un parabrisas partido. "Salía sin cámara, a despejarme, hasta llegar al campo. Empecé a ver cosas que registraba con el teléfono", cuenta. Se convirtieron en un trabajo, muy personal, de doce fotos, que ya expuso en la galería Siberia, de La Plata. "La civilización va tirando todo atrás. Hice fotos de huertas donde ahora hay barrios cerrados", cuenta.

También participan Ignacio Coló, Mariana Araujo, Alfredo Sánchez, Soledad Aznárez, Paula Teller, Vera Rosemberg y Rodrigo Néspolo. "Éste es un trabajo de alta demanda y desgaste. Parece dinámico, pero en realidad las noticias se repiten año a año. Nosotros intentamos tener una apertura a la imagen menos evidente y literal", reflexiona Gutiérrez. "Las fotos de esta muestra tienen otro vuelo y plena libertad", dice.

Artes y oficios

"En mi trabajo soy fotorreportero, y está muy bien que se use esa distinción, ya que el periodismo marca los límites de la práctica, formales y éticos. Pero al fin y al cabo soy un fotógrafo. Yo no sé qué es el arte o, mejor dicho, el mercado del arte. Y el mercado del arte seguramente no sabe qué hacer con los fotógrafos que vienen del oficio que cumplo. Para mí es una oportunidad de mostrar una copia de algo que no serviría en papel de diario: una antinoticia, un hecho imperceptible. La supuesta antinomia fotoperiodista o artista es algo del pasado... Ante la crisis de nuestra profesión, muchos estarían contentos con el cambio de denominación", dice Zenteno.

En el trabajo cotidiano, los fotógrafos del diario se cargan entre sí cuando alguno se pone muy lírico: ¡artisssta!, se dicen, así con muchas eses. Pero Colombo pone los puntos sobre las íes: "Fotoperiodista o autor, creo que parte de una necesidad de catalogar roles que considero muy cruel, que segmenta e incluso anula la creatividad más que ampliarla. Somos todos fotógrafos. En esta muestra, la consigna fue justamente tener un lugar para mostrar fotos personales. En definitiva son fotos, todas son fotos".

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