La novela de Vargas Llosa, en la mirada de su hija Morgana

La fotógrafa siguió a su padre y retrató sitios por donde transitó Paul Gauguin
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3 de mayo de 2003  

Juntos se ríen mucho. Muchísimo. Y la similar expresividad de esa risa los delata como padre e hija, mientras ellos disfrutan de una comunicación de códigos privados. Mario y Morgana Vargas Llosa se embarcaron hace más de año en un viaje inicial: compartir las vivencias de una travesía literario-fotográfica convertida luego en dos libros.

"El Paraíso en la otra esquina" (Alfaguara) es la novela sobre Flora Tristán y su nieto Paul Gauguin, que el célebre escritor peruano creó tras el recorrido por las islas Marquesas, Tahití, Bretaña, París y Londres. "Las fotos del Paraíso" es el libro que la joven fotógrafa española, de 28 años, compuso como si se tratara del backstage de una obra. Las imágenes integran la muestra abierta hasta el 2 de junio próximo en el Centro Cultural de España, Florida 943.

Dice Vargas Llosa con humor que su hija prohijó el proyecto fotográfico a sus espaldas. Y que se "resignó a esa servidumbre con bastante temor, porque mi trabajo ha sido siempre muy solitario y privado".

Durante una distendida charla con LA NACION, Vargas Llosa dijo que las ciudades que más peso han tenido en su literatura son Piura, al norte de Perú, donde sólo vivió dos años; París, "donde me hice escritor", y Londres, "por las cosas que he vivido y soñado allí". Morgana, en tanto, elige al Perú, "en particular, y América latina, en general. Perú me ha marcado de manera diversa y allí descubrí la fotografía".

Morgana había sido reportera aficionada durante el fugaz desembarco de su padre en la política peruana. Para el novelista ha llegado la hora de la "represalia". En breve, su hija partirá seis meses rumbo a Irak. Y él decidió "infligirle" su presencia, con la intención de escribir artículos sobre la posguerra en aquel país.

-¿Cómo resultó la experiencia de trabajar juntos?

Vargas Llosa: -No hubo ningún acuerdo. Yo había comenzado la novela. Al principio temí que hubiera alguna interferencia y que me dificultara el trabajo. Pero Morgana fue bastante discreta y no me pidió que posara. Fue una experiencia interesante. Todo parece más coherente y ordenado de como lo viví en la realidad.

Morgana: - Hace muchos años que tenía la idea de hacer un viaje por América latina a través de las novelas de mi padre. Luego de siete años en la prensa diaria (trabaja en El País, de Madrid) se presentó este proyecto. Yo no quería que fuera sólo una guía de viaje. Hay un lugar de inspiración que no es consciente. Y mi idea era fotografiar los lugares de inspiración de Gauguin y Flora.

-¿Qué le aportó la fotografía a la creación de la novela?

VL: -Las fotos me fueron mostrando otra dimensión del trabajo, porque es la investigación de alguien que busca estimular la fantasía, para lo que luego va a inventar. Sobre todo para recrear con la mayor libertad una historia que tiene un débil apego a la realidad.

-Ambos libros anclan en el paraíso, ¿cuál es el de cada uno?

VL: -Si algún lugar lo simboliza es el paraíso borgeano: una biblioteca, que es un lugar donde siempre soy feliz. Nunca he sido desdichado allí. Yo trabajo mucho en bibliotecas. De lunes a viernes me paso temporadas en ellas. Quizás he sufrido de manera vicaria con alguna novela. Una biblioteca es el lugar donde vivo más sumido en la ilusión.

M: -Para mí no existe el paraíso. Fotografiar es lo que más me gusta, pero es un sufrimiento. Aunque lo vivo como un estado de adrenalina que me encanta.

-¿Eligió la fotografía porque su padre es escritor?

M: -No, soy una negada para escribir. La fotografía es para mí un modo de expresión muy importante.

-Entre los sitios recorridos, ¿cuál fue el más significativo?

VL: - Las islas Marquesas fue el lugar más fértil e iluminador en ideas y reminiscencias. Allí la vida no ha cambiado desde el tiempo en que Gauguin vivió. Fue más fácil reproducir su vida a partir de reminiscencias. Y hubo también un pub de 150 años en Londres que me evocó mejor la figura de Flora Tristán.

M: - Todo lo relacionado con Gauguin fue muy enriquecedor y emotivo. De Flora había menos huellas y fue más difícil.

-Flora y Gauguin buscaron la libertad. ¿Coinciden con esa búsqueda?

VL: -En mi caso, sin duda. Lo que más admiro en ellos es que nunca actuaron en función de fronteras. Fueron ciudadanos del mundo. Esa especie de internacionalismo es un pasaporte a la civilización.

M: - Yo intenté todo el tiempo ir tras los pasos de Flora y Gauguin, sintiendo lo que ellos sintieron, para encontrar su libertad. A lo mejor así encontré la mía.

Nik, en el stand de LA NACION

El dibujante y humorista Nik se presentará mañana, a las 18, en el stand de LA NACION de la Feria del Libro para firmar ejemplares de su último libro, "ANIKilados", editado por Sudamericana.

El stand está ubicado en el pabellón de acceso a la muestra y, como es su costumbre, Nik dialogará con el público y realizará ilustraciones de los personajes de la tira de Gaturro a los chicos que se lo pidan.

Además, el humorista firmará ejemplares y hará dibujos hoy, a las 17, en el stand de la editorial Sudamericana.

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