La polémica continúa en The New York Times

Reclaman renuncias de ejecutivos
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20 de mayo de 2003  

El escándalo desatado en The New York Times a raíz de los artículos falseados y el plagio cometido por el periodista estrella Jayson Blair crece puertas adentro de la redacción y se ha instalado en la prensa mundial.

Los ánimos de los periodistas y editores más experimentados del coloso de la prensa norteamericana no se han calmado y siguen alzándose voces que reclaman renuncias a raíz del caso.

En tanto, la revista Newsweek -que se ocupa del caso en su edición publicada ayer- logró dar por teléfono y por e-mail con el reportero díscolo.

Blair dijo -según un cable de la agencia española EFE- "sentir una variedad de emociones y aprecio por aquellos que me han apoyado y han intentado entender que hay una historia más profunda y no creen todo lo que leen en los periódicos".

En una declaración previa, cuando el caso saltó a la primera plana, el joven afroamericano, de 27 años, había dicho sentirse apenado por sus "lapsus a la integridad periodística". La publicación norteamericana señaló que Blair había estado internado en una clínica para ser tratado por su adicción a las drogas, el alcohol y por depresión.

Otras fuentes, como la agencia AFP, dieron a conocer ayer -aunque nada se ha confirmado- que Blair habría firmado un contrato con un agente literario para escribir un libro y hasta en Hollywood se han interesado en su caso para producir una película y un programa de TV, que podrían quedar truncos si el caso llega a la justicia.

En el ojo de la opinión pública

La ética y la credibilidad de los medios vuelven a estar en la mira de la opinión pública norteamericana, siempre sensible al comportamiento de la prensa. Por eso, no son pocos los periodistas preocupados por la pérdida de prestigio de la profesión frente a casos como el de Blair, un joven cronista que se abrió paso velozmente en el competitivo camino del periodismo en un diario tan importante escribiendo falsedades.

Según otras fuentes, la reunión interna que The New York Times convocó para explicar al personal del diario la situación en relación con Blair no dejó satisfecho a nadie.

El editor Arthur Sulzberger Jr. y el director ejecutivo Howell Raines -el más señalado por editores y periodistas dado el apoyo brindado al plagiador- se comprometieron ante el personal a enmendar el daño causado al diario por el desempeño de Blair. Pese a las voces que reclamaban la renuncia de Raines, Sulzberger Jr. lo respaldó y dijo que no aceptará su renuncia.

En su disculpa pública a los lectores, en un artículo de 14.000 palabras -lo que no tiene precedente en el Times- el periódico admitió que hubo luces de alerta encedidas por algunos editores sobre el ascendente Blair, pero que habían sido ignoradas. A tal punto que el editor gerente Gerald Boyd y el propio Raines ponderaron alguna vez a la joven promesa del periodismo -antes de conocerse que falseaba datos en sus artículos- citándolo en algún discurso.

Ayer, en un artículo de opinión publicado en el Times, su autor, Bob Herbert, negó que la condición racial de Blair -que es negro- tuviera algo que ver en su conducta. Esto se vincula con voces críticas que alertaron sobre que este aspecto había incidido en la meteórica carrera de Blair, dada la política de diversidad aplicada por el diario.

En los últimos días, además, trascendió que de manera informal James Corney, fiscal federal de EE.UU. en Manhattan, solicitó a las autoridades de The New York Times información sobre Blair. Pero el diario no habría recibido ninguna citación oficial del fiscal. Una vocero del diario, Catherine Mathis, señaló que "como política, el Times no entrega voluntariamente documentos o testimonios que, pensamos, deben ser protegidos por la Primera Enmienda".

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