La UBA intenta elegir rector y los estudiantes buscan impedirlo

La asamblea se reunirá mañana en el Congreso; la FUBA ya anticipó una movilización
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13 de diciembre de 2009  

La Universidad de Buenos Aires (UBA) intentará mañana elegir al rector que la conduzca en los próximos cuatro años. Y la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) hará "todo lo posible" por impedirlo.

El temor a que los estudiantes logren su objetivo llevó a las autoridades de la UBA a pedir apoyo a la policía y a disponer que la asamblea se reúna en el edificio anexo del Congreso de la Nación y no en el Colegio Nacional de Buenos Aires, como es tradicional y estaba previsto.

Detrás de estas decisiones, está la experiencia de hace tres años, cuando la misma postura de la FUBA impidió la realización de la asamblea en cinco oportunidades y retrasó la elección del rector de marzo a diciembre de 2006.

La asamblea universitaria está citada para las 9 de la mañana. Los dirigentes de la FUBA se ilusionan con que esta vez sea la Justicia y no ellos los que frenen por la fuerza la votación. A partir de las 7, la sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, a cargo de Pablo Gallegos Fedriani, puede expedirse sobre la medida cautelar presentada la semana pasada por más de medio centenar de docentes y estudiantes que adhieren a los argumentos de la FUBA: consideran antiestatutario que los miembros del Consejo Superior voten sin haber asumido sus cargos.

De ahí que mañana, a diferencia de una elección convencional, no se medirán ideas, sino la astucia de los asambleístas para sesionar sin reprimir y de los estudiantes para obstaculizar la sesión sin actuar fuera de la ley.

De poder realizarse la asamblea universitaria, su resultado está cantado. Se reelegiría al actual rector, Rubén Hallú. Apoyan al ex decano de Veterinaria -que en 2006, en medio de la tormenta, aceptó el timón de la UBA- más de la mitad de los 236 representantes de estudiantes, profesores y graduados, y de los 13 decanos.

La FUBA también reclama a Hallú por no haber cumplido con su promesa de reformar los estatutos en los artículos referidos al cogobierno de la universidad. En su discurso de asunción, después de la caótica asamblea de la que resultó elegido el 18 de diciembre de 2006, Hallú había anunciado que trabajarían hasta el 1º de julio en la reforma del estatuto. Se formaron cuatro comisiones y se reunió una asamblea, que avanzó en algunos cambios, pero no tocó el espinoso tema de la representatividad de los claustros.

La FUBA pretende un aumento del número de estudiantes en el Consejo Superior porque considera injusto que los docentes, "que son menos del 2% de la universidad, tengan más del 50% de los consejeros", según dijo a LA NACION Cristián Henkel, estudiante de Ciencias de la Comunicación y presidente de la FUBA. Hasta que no se discuta ese cambio, se seguirán oponiendo a la asamblea. "Lucharemos contra la asamblea universitaria se haga ahora, en diciembre, o en marzo", dijo.

Tercera posición

Entre Hallú y la FUBA, hay un grupo de decanos que representan posiciones cercanas al kirchnerismo. La cabeza visible de ese grupo es Federico Schuster, decano de Ciencias Sociales, seguido de cerca por Jaime Sorín, de Arquitectura. Ambos decanos no lograron los consensos necesarios con las agrupaciones más radicalizadas de sus facultades y no pudieron hacer las elecciones para renovar sus mandatos o dar lugar a un sucesor todavía.

Ese espacio no comparte la posición de la FUBA. "El mecanismo no es el adecuado. Lo ideal es que todos los espacios que tengan una visión crítica del presente de la universidad discutamos ideas en cada espacio que la universidad tiene", dijo Schuster, y agregó: "Tenemos que tener la capacidad de pensar que el otro puede tener razón y escucharlo".

La FUBA controla, a través de distintas agrupaciones, la presidencia de siete centros de estudiantes (Filosofía y Letras, Veterinaria, Ciencias Exactas, Arquitectura, Psicología, Ingeniería y Ciencias Sociales) y tiene tres de los cuatro representantes en el Consejo Superior.

Con la movilización de mañana, se arriesgan a correr la suerte de los cinco alumnos que participaron de la movilización al Congreso en 2006 y aún continúan procesados en una causa por desacato a la autoridad. De ellos, el único que ocupa un cargo relevante es el mismo Henkel, que hace tres años presidía el centro de estudiantes de Psicología.

Balance

  • Normalidad. La gestión del rector Rubén Hallú logró normalizar el funcionamiento de la UBA tras un año de convulsión institucional. Se ordenaron las cuentas y se reformularon estructuras.
  • Política. Con su equipo de gobierno y algunos aliados, construyó un frente sólido, que pocos auguraban, y que le permitiría ahora una reelección casi segura.
  • Equilibrio. Aunque al comienzo se reivindicó peronista, Hallú tuvo que hacer equilibrio para no irritar a sus aliados radicales y de otras vertientes políticas, y para reclamar al Gobierno aumentos de presupuesto que no consiguió.
  • Problemas. Hallú comenzó la reforma del estatuto prometida, pero el proceso fue lento y no llegó a tocar los puntos nodales, como la representatividad por claustros. En ese sentido, tampoco logró neutralizar las demandas de la FUBA, que se repiten casi iguales a 2006.
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